ODISSI

El Odissi es la danza clásica originaria del actual estado de Odisha, en la costa oriental de La India. Se caracteriza por la complementariedad de los extremos y el juego de contrastes (las posturas simétricas y asimétricas, los ángulos y las curvas), la alternancia y convivencia de movimientos rápidos y lentos, y las energías tanto masculinas como femeninas. Su expresividad abarca desde la mayor delicadeza y sutileza hasta la mayor fuerza, y su práctica se desarrolla desde la más tierna infancia hasta la veteranía de la ancianidad.

El Odissi actual deriva de la unión de cuatro tradiciones: la danza de las maharis, consagradas al cuidado del Señor Jagannath, la danza acrobática de los gotipuas, las danzas folclóricas de Odisha y la tradición teatral.

El Natyasastra (el más amplio tratado sobre las artes escénicas de la antigüedad) habla de las cuatro variantes regionales de danza en La India antigua (este tratado se data en torno al s. II a.C.), citando entre ellas una variante desarrollada en una amplia región que abarca la actual Odisha y parte de los estados de Bengala, Bihar, Chhattisgarh y Andhra Pradesh: el odramagadhi.

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Relieve en Udayagiri, Bhubaneswar

Las representaciones de danza más antiguas conservadas en Orissa son las de las cuevas de Udayagiri, cerca de Bhubaneswar, datadas en el siglo I a.C. En el templo de Kosaleshwara (datado en el siglo VI d.C.) se conserva una representación de una bailarina en postura de tribhanga, y en templo de Parasurameshwara (de entre los siglos VIII y IX d.C.) se conservan dos figuras en chauka. Estos relieves son los primeros en los que es posible reconocer posturas de danza exactamente iguales a las que se practican hoy día, y aunque podemos aproximarnos a su evolución a lo largo de los siglos es imposible conocer en qué grado los movimientos y la música se asemejaban a los actuales. Sí es posible afirmar que la práctica de la danza se asociaba a distintos ámbitos, dado que estas representaciones la asocian tanto a la vida en la corte como a comunidades budistas y jainistas, y lo será después a los cultos a Shiva, a Jagannath y a Krishna, entre otras deidades.

La obra artística que más y mejor representará estas escenas de danza será el famoso templo de Konark. Este templo, dedicado a Surya, el Sol, fue construido en el siglo XIII. Posee numerosos relieves dedicados a la danza, ricamente decorados con representaciones de bailarinas y músicos. Aunque actualmente no es un lugar de culto, junto al templo de Jagannath en Puri es centro de peregrinación de gran relevancia en todo el país. Este último data del siglo XII según su configuración actual, y fue el centro de la tradición de las bailarinas templarias: maharis. Estas bailarinas gozaron durante siglos de un buen estatus social y respeto de la población, ya que eran consideradas esposas de Krishna (también Radha a su vez era considerada una talentosa bailarina). Su presencia se consideraba de buen augurio, y por ello eran invitadas a las celebraciones. Es en esta época dorada de la cultura de Odisha cuando se construyen numerosos templos y el poeta Jayadeva compone el hermoso Gita Govinda, que fue y es el núcleo de las interpretaciones de abhinaya en esta región.

maharis
Detalles de relieves del templo de Surya en Konark

La región de Odisha fue anexionada al imperio mogol de Akbar en el año 1592, y con el nuevo sistema político algunas se desarrolló también una danza de corte, con lo cual además de la danza devocional se desarrolló un repertorio de danza no religiosa. Los gobernantes mogoles promovieron la movilidad de artistas y artesanos, que recorriendo las distintas cortes facilitaron el intercambio cultural, con lo que músicos, poetas y bailarinas de otras regiones de La India enriquecieron la cultura de Odisha. Parece que ya existía la tradición de los gotipuas, jóvenes preadolescentes que bailan fuera de los templos, durante las celebraciones y festivales religiosos. Éstos intercalan secuencias de danza de la tradición de las maharis con ejercicios acrobáticos.

El Odissi como lo conocemos hoy quedó configurado en los años ’40, aunque no recibía este nombre al ser anunciado. Desde entonces tiene lugar el proceso de “academización” de la danza, a partir de los rituales realizados por las maharis, la tradición de los gotipuas, las representaciones teatrales, las danzas populares y los textos clásicos sobre danza y música, principalmente el Natyashastra. Esto conlleva la ampliación y ordenación del repertorio, la adopción de una estructura teórica y una metodología de enseñanza común y el establecimiento de un recital que integrase los distintos elementos de la danza (equivalente al margam de Bharatanatyam). Este proceso distancia al Odissi del folclore, convirtiéndose en una disciplina tan compleja que exige la profesionalización. Así, en 1958 la Sangit Natak Akademi reconoce oficialmente el Odissi una de las danzas clásicas de India. Las últimas maharis que ejercían ritos en el templo de Jagannath en Puri son expulsadas (aunque esta institución estaba ya al borde de la desaparición principalmente por la pobreza de las intérpretes, a pesar de la gran riqueza del templo gracias a los donativos privados y la financiación del gobierno británico, y por el mal trato que recibían por parte de la población). Tres de las tradiciones que integran el Odissi sí se conservan: los gotipuas, las distintas formas folclóricas de danza y danza-teatro y, aunque minoritario, el teatro. Lo que se ha perdido son las tradiciones puramente femeninas: la danza en el templo y en la corte.

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Templo de Jagannatha en Puri a finales del s. XIX

Hoy en día se reconocen tres gharanas o linajes dentro del Odissi, los correspondientes con tres grandes gurus: Devaprasad Das, Kelucharan Mohapatra y Pankaj Charan Das. Todos ellos formaron parte de Jayantika, la asociación de bailarines, maestros, académicos y periodistas que poniendo conocimientos en común, investigando y componiendo coreografías nuevas crearon el Odissi del que disfrutamos hoy día. Estos tres maestros compartían un tronco tradicional, sobre el cual desarrollaron sus propios estilos y coreografías según su bagaje personal y los artistas con quienes colaboraron. Es por ello que el repertorio y la técnica difieren ligeramente entre escuelas y linajes, enriqueciendo la base común.