Alexis Weisgerber

La música y danza india son obviamente inseparables, y se relacionan íntimamente a su vez con el concepto de tiempo y la filosofía india. Hasta hace poco no se practicaba la danza india sin música en directo. Aún son mayoría las escuelas en las que no se usa un reproductor de música sino que el maestro o maestra recita boles y canta acompañado únicamente del nattuvangam o thalam, y cuando hay suerte un percusionista con su mardala en para Odissi, tabla para Kathak, mrindangam para Bharatanatyam, etc. Con la internacionalización de la danza india ha sido necesario grabar las canciones para poder realizar giras en las que no se puede financiar el viaje de los músicos, pero obviamente la experiencia no es la misma ni para el/la intérprete ni para el público. Nuestros latidos se acompasan a los de nuestra madre antes del nacimiento, y así siguen acompasándose a la música que escuchamos, y cuando bailamos sintiendo la música producida junto a nosotros/as por los instrumentos el movimiento es más natural e instintivo.

Trabajaremos con Alexis para comprender los conceptos de tiempo, compás y velocidad, las subdivisiones de los compases, la afinación de instrumentos de percusión, etc. Continuaremos relacionándolo con movimiento, movimientos cortantes y fluidos, silencios… De pasos a secuencias, cómo enlazamos pasos creando frases progresivamente más complejas y cómo las coreografías interpretan los distintos compases. Aprenderemos khandis, arasas y mano/tihai tradicionales. De letras a frases, de frases a párrafos, de párrafos a poemas.

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Alexis comenzó su camino en la percusión india con la tabla hace 13 años. Entrenó en Calcuta durante 5 años con Nimai Das, un músico versátil del linaje de Benarés, género conocido por su fuerte expresividad y el complejo trabajo rítmico. Su atracción por este estilo le llevó a estudiar con Shubh Maharaj (aclamado por la crítica como estandarte del poético y expresivo estilo de Benarés). En la actualidad continúa su desarrollo como músico con este maestro. Alexis descubre el pakhawaj en 2010 con Srikant Misra en Benarès y continúa su aprendizaje con Mohan Shyam Sharma en Delhi.

Gran acompañante, ha actuado con otros muchos músicos: Rajeev Janardan (sitar), Narendra Misra (sitar), Indradeep Gosh (violin), Narendra Bataju (sitar), Lila Tolan (cantante de dhrupad), Guillaume Barraud (flauta bansuri), JordiPrats (sarod) y Thomas Jacquot (sitar), en India y Europa. Acompaña también danza clásica india y ha actuado con intérpretes de Kathak como Jay Kishan Maharaj, Isabelle Ana y Fanny Marquet, y bailarinas de Odissi, como Patricia Salgado y Mahina Khanum. Trabaja regularmente en España con la compañía de danza Gungur en Barcelona y ha sido acompañante regular en el Centre Mandapa de París.

En su ciudad, Nantes (Francia), enseña percusión india en Uthana, asociación que promueve la danza y música india en Francia. Desde 2016 colabora con la banda de pop Nyna Valès, junto a otros íntérpretes de música india (Subhalaxmi Akkaraial violín y MichelGuayal sitar), creando el proyecto «RencontresIndiennes».

Alexis ha tocado frecuentemente en Europa y en India, incluyendo festivales como Shubh-e-Benares Festival, India, junto a Lila Tolan (dhrupad), en2017; Gong Festival, España, con la compañía Güngur (danza Odissi), en 2016; los festivales Printemps des Nefs y Salle Fort festivals, en Francia, junto a Nyna Valès (Rencontres Indiennes),en 2016; Festival Poussières du Monde, Genève, con la producción de danza Kathak Krishna Leela, en 2016; Festival Ganga Sangeet Sangam, Varanasi, India, junto a Thomas Jacquot, en 2015; Festival Subh-e-Benares, India, junto a Thomas Jacquot, en2015; y para el ADEM Ateliers d’ethnomusicologie, Génova, con la produccióndedanza Krishna Leela,en2015.

Gotipua

La danza de los gotipuas es uno de los productos culturales más famosos de Odisha. Es una danza folclórica de dedicación religiosa, interpretada por chicos prepúberes. Su origen se data en el s. XVI, bajo el reinado de Rama Chandra Dev, según algunas versiones ante el declive de la institución de las maharis, las bailarinas del templo de Puri, según otras para que el público pudiera disfrutar de la danza y aprender sobre Krishna, ya que las maharis bailaban dentro del templo, para Jagannath.

Teóricamente es una danza interpretada por chicos “disfrazados” de chicas, porque si fueran chicas el público podría malinterpretarlo o “despistarse” de la intención devocional de la actuación. También hay quien lo justifica en que cuando las mujeres menstruamos somos impuras y no podemos participar en los ritos religiosos, y los gotipuas al ser chicos nunca tendrían esa restricción. Llevan el pelo largo, blusa y unos pantalones hechos con una larga tela anudada, semejante a un dhoti pero dejando un abanico corto (en la gharana de Deva Prasad Das de Odissi llevan un traje muy semejante cuando no está cosido). Su joyería es actualmente de plástico, pero imita la tradicional hecha de perlas, artesanía típica de la zona de Puri.

La danza que interpretan es una de las raíces de las que bebe el Odissi actual, sobre todo en su aspecto técnico, al igual que el aspecto expresivo o teatral deriva más de la tradición de las maharis. La mayoría de los maestros masculinos de Odissi fueron gotipuas en su infancia (Guru Kelucharan Mohapatra lo fue en Raghurajpur, su aldea de origen, y esta pequeña institución sigue existiendo hoy en día).

El Mangalacharan de Odissi, primera pieza de un recital clásico, es la adaptación de varias piezas del recital gotipua, unidos en una sola coreografía (salvo en el linaje de Pankaj Charan Das). Aunque los gotipuas también interpretan pallavis y abhinayas, esta danza es famosa por su segmento acrobático: Bandha Nrutya. El entrenamiento necesario para interpretar estas coreografías acrobáticas es muy duro y requiere una gran dedicación desde una edad muy temprana. Otra dificultad respecto al Odissi actual es que cantan a la vez que bailan, por lo que estudian música también.

Cuando los chicos cumplen 15 años dejan de ser gotipuas y se les afeita la cabeza. Muchos de ellos deciden continuar su carrera convirtiéndose en bailarines de Odissi, otros se hacen músicos, profesores de gotipua o pasan al bachillerato dedicándose a cualquier otra profesión.

Los grupos profesionales de gotipuas actúan por toda India ya que son espectáculos más comerciales que los de danza clásica. Las troupes más famosas son las del Konark Natya Mandap (con un estilo muy modernizado) y Orissa Dance Academy, ambas fundadas por Guru Gangadhar Pradhan

Coreografías.

Cuando empezamos a estudiar Odissi en India son muchas las cosas que se dan por supuestas, y que pueden convertirse en lagunas eternas porque nos falta el idioma y el contexto. Una de las más importantes es comprender cómo funciona la composición y el aprendizaje de coreografías.

Las piezas o items  tienen autoría. Es una de las principales diferencias entre el arte clásico y el popular, conocemos quién es el autor. Muchas piezas incluyen secuencias antiguas, fragmentos técnicos como khandis o arasas, fragmentos teatrales, etc. Aunque existía la danza en Odisha desde antiguo, no existía el Odissi hasta los años 50, y aunque se conservan coreografías de la tradición mahari, de la gotipua, y del folclore (algunas en su versión original, otras “reformadas”, adaptadas a técnica de Odissi), no conocemos los nombres de los coreógrafos hasta la generación de Guru Deva Prasad Das, Guru Pankaj Charan Das, Guru Kelucharan Mohapatra y Guru Mayadhar Raut en adelante.

Es importante conocer el autor de la coreografía y de la música que interpretamos, por supuesto, y en India siempre se anuncia antes de que se interprete, al igual que el compás y la raga en la que se ha hecho la composición.

Deva Prasad Das, Pankaj Charan Das y Kelucharan Mohapatra sentaron las bases del Odissi en los tiempos de la asociación Jayantika, y establecieron un recital de cinco piezas basado en lo que ya había hecho el Bharatanatyam un siglo antes. Sus respectivas composiciones tienen ciertos elementos en común, otros diferenciados en base a la formación y el estilo personal de cada uno de ellos.

Dado que mi linaje es el de Guru Kelucharan Mohapatra, escribiré sólo sobre lo que conozco, aunque aprecio mucho los linajes de Guru Deva Prasad Das, por su conexión con el folclore y su “autenticidad” y libertad, y el de Guru Pankaj Charan Das por su teatralidad.

Hay un orden en el que se aprenden las coreografías, y hay una experiencia mínima que se ha de poseer antes de poder realizar nuestras propias coreografías. La primera pieza que se aprende es un Mangalacharan porque es la primera pieza de un recital dado su significado invocatorio. Hay muchos mangalacharan distintos, que reciben su nombre de la plegaria que incluyen. Guruji compuso Namami cuando era muy joven, y durante mucho tiempo era la primera pieza que se aprendía. Conforme el propio guruji fue adquiriendo experiencia como bailarín, fue cambiando la coreografía y haciéndola más compleja, por lo que en distintas escuelas se bailan muy distintos Namamis. Como la última versión de la coreografía es muy difícil, no debería ser ésta la primera que se aprende, sino que los estudiantes aprenden primero Namo devi, Pada vande, Guru vandana… Ratikant Mohapatra, hijo de guruji, ha creado composiciones modernas y cortas que sustituyen al tradicional mangalacharan, como Hari om/Guru Brahma o Vakratunda, dado que desgraciadamente cada vez se concede menos tiempo en los festivales, y son piezas de corta duración que se pueden aprender en talleres intensivos.

La segunda coreografía en un recital y en muchas ocasiones en aprenderse es Batu, coreografía técnica y compleja. Puesto que muchos bailarines y bailarinas además de formarse con su maestro/a estudian en la Utkal University of Culture y que Guru Pankaj Charan Das impartió clases allí durante décadas, es común bailar también Sthai (este post de Ileana Citaristi trata sobre la Jayantika y por qué las diferencias entre batu y sthai). En Odisha se dice que si bailas batu correctamente puedes bailar cualquier otra pieza con buena técnica, por lo completa que es y la experiencia que se adquiere durante su aprendizaje.

Los pallavis de guruji son lo más bonito que conozco. Siempre se aprende en primer lugar Vasanta pallavi, que incluye un poema sobre la primavera. Después se irán aprendiendo en orden ¿por qué están ordenados? Guruji como coreógrafo fue componiendo pallavis cada vez más complejos, y en los que desarrollaba y complicaba ligeramente pasos que ya había utilizado en uno anterior. Podemos saltarnos el orden, pero sería retrasar nuestro propio camino, porque en el orden tradicional cada uno te ayuda al siguiente, y aprenderemos más rápido y mejor. El orden solía ser Vasanta, Kalyani, Shankaravaranam, Saveri, Mohana, Aravi… Luego la segunda generación de pallavis: Kirwani, Bagesri, Khamaj, Hamsadhwani, Bilahari…

Los abhinayas son muchos, algunos “modernizaciones” de coreografías y canciones tradicionales, otros composiciones enteramente nuevas. A rasgos generales se dividen en dos grupos: los ashtapadis del Gita Govinda, en sánscrito, y los abhinayas en lengua oriya/odia (aunque hoy en día se hacen composiciones sobre poemas en bengalí, etc.). Al igual que en el caso de los pallavis, su aprendizaje se hace en orden de dificultad de acuerdo con la experiencia del intérprete. Muchas composiciones tradicionales se están perdiendo, ya que “están de moda” las composiciones grupales y especialmente las que tratan de batallas. Los teatros son cada vez más grandes y el público prefiere ver algo más espectacular, y desgraciadamente es raro ver Odissi intimista.

Mokshya es la pieza final, y no se han compuesto suficientes coreografías aún, por eso suele no interpretarse, por repetitiva. Se aprende cuando ya se han aprendido el resto de coreografías del recital, para poder cerrarlo.

¿Se pueden aprender las coreografías en otro orden? Sí, en ocasiones por las circunstancias, porque las bailarinas no indias no cursamos la formación en la universidad y “caemos” en una clase a mitad de curso o nos formamos en talleres, en otras ocasiones porque hay quien decide saltar pasos para aprender piezas más avanzadas. Siempre es mejor intentar seguir la progresión tradicional porque funciona y por hacer justicia a las composiciones y al trabajo del coreógrafo. Como siempre decía Sujata apa, no es lo mismo “saber” una pieza que haberla digerido, y cuanto más sabes mejor distingues la diferencia entre bailar y BAILAR.

¿Cuándo se puede empezar a coreografiar? Pues cuando se sabe mucho de danza y mucho mucho de música. Yo sigo estudiando.

Clases en India vs. clases en España

Hace tiempo que voy retrasando este texto porque se basa en mi experiencia personal, y me muevo entre el querer dar información útil y el generalizar demasiado. Esto es lo que he vivido yo.

En India existen muchísimas escuelas de danza, se baila en toda clase de celebraciones y se baila mucho en los colegios. Existen también muchas escuelas de danza especializadas, instituciones oficiales dedicadas a la investigación y difusión de estilos concretos, universidades públicas y privadas que imparten estudios oficiales… Existe todo, desde las escuelitas de barrio en las que se imparten sobre todo clases para un público infantil y juvenil, existen escuelas profesionales y existen algunos centros gurukul, residenciales. Hay clases regulares y hay talleres, y también hay casos en los que se conserva la tradición de convivir con el maestro/a en su casa.

Cuando las/los estudiantes no indias/os nos trasladamos allí nos encontramos el problema de que no haber comenzado a estudiar estas disciplinas en la infancia, como es lo habitual allí (¡ojo! habitual pero no exclusivo, mucha gente empieza también en edad adulta). Otro problema es que no asistimos a cursos completos, sino que viajamos en fechas que dependen de nuestras circunstancias, visado, presupuesto, etc., y lo normal es entrar a un grupo que lleva trabajando meses o años, y no es tan fácil integrarse estilo drop in classes en un país en el que la organización y cumplimiento de plazos no es habitual. Suele pasar entonces que el proceso de aprendizaje no es desde cero ni en una progresión adecuada, porque somos estudiantes que aparecemos y desaparecemos a lo largo del año, y solemos tener graves lagunas respecto a música, teoría, ejercicios básicos, etc. Ocurre también que muchas bailarinas no indias presionan/pagan para aprender coreografías más avanzadas de las que les corresponde, para poder sacarles provecho como performer. Se da el caso muy frecuente de que los profesores “hacen la pelota” a sus estudiantes extranjeras porque nos cobran más, porque les da buena reputación, porque conseguirán ayuda para viajar al extranjero… ¿Cómo aprender bien entonces? Pues o confiando en la suerte de encontrar un/a buen/a maestro/a o preguntando a quien ya ha pasado por la experiencia.

Es difícil encontrar un buen profesor pero no imposible. Hay que tener en cuenta que si además es performer, sigue trabajando sobre los escenarios, es muy probable que no tengan tiempo para enseñar, que cancelen semanas de clases enteras por viajes y ensayos. Las bailarinas famosas no tienen tiempo, y aunque digan que lo tienen raramente tienen paciencia. También hay profesores que trabajan en muchos sitios a la vez por la precariedad de sus sueldos y también es difícil que tengan tiempo. La escuela que mejor reputación tiene al respecto, porque se cumplen los horarios y porque las clases no se cancelan, sino que se manda un/a profesor/a sustituto/a es Orissa Dance Academy. Y una vez encontramos una escuela o un/a maestro/a ¿seremos nosotras buenas alumnas? El principal problema en las relaciones profesor/a-alumno/a extranjero/a es la soberbia. En una clase en India se han de cumplir una serie de normas y disciplina que no he vivido en ninguna clase en España, o quizá cuando era pequeña en clase de ballet: el alumnado barre y cuida la sala, se saluda solemnemente al profesor (namaskar) o al maestro o maestra (pranam), se guarda silencio salvo en los descansos, no se bebe agua a no ser que se nos dé permiso, no se dan explicaciones como respuesta a ninguna corrección (nadie busca el por qué has cometido un error, y les desconciertan mucho las explicaciones, por no hablar de las excusas), no se sale del aula sin permiso… Si no confías en tu profesor/a como para valorar su experiencia y acatar las decisiones, cambia de profesor/a.

¿Son físicamente duras las clases? Son clases de danza, una clase amateur será más fácil que una clase profesional, igual que en cualquier otro rincón del mundo. La cuestión es que poder seguir una clase de nivel profesional requiere una práctica regular con la que no siempre llegamos a India, y que apenas empezamos a ponernos en forma con la regularidad, nos volvemos a nuestro país. Todo lleva tiempo, y el cuerpo humano funciona si lo preparamos. El problema que solemos encontrar es que en muchas escuelas no se calienta ni se estira adecuadamente, por lo que es recomendable llegar al aula antes de tiempo y tomarse un momento al terminar.

¿Son psicológicamente más duras las clases en India? Sí, a no ser que des con alguno de esos profesores que adulan a su alumnado para “engancharlo”. Esto también pasa en España. Si la lucha contra la soberbia debería formar parte de la conciencia de cualquiera, aún más de los artistas, ya que nuestra profesión amplifica el apoyo del público. Quiero decir, se puede ser un panadero maravilloso, pero a un panadero, funcionario, etc. no le van a aplaudir ni a escribir mil comentarios bonitos en sus fotos. No conozco profesores o profesoras indios que te digan lo bien que lo has hecho, su misión es ayudarte a controlar tu ego, si no te han dicho que estaba mal, es que estaba bien o que no es el momento de corregirlo, que podrás hacerlo más adelante, cuando estés preparado/a. Si te dicen que no puedes entrar en clase por haber llegado tarde, no entras. Si te dicen que te quedas una hora después de clase ayudando a gente nueva, te quedas. Si te dicen que te vayas al fondo de la clase te vas, si te dicen que vayas a primera fila lo mismo. Sin decir ni una palabra. Los alumnos y alumnas allí están tan acostumbrados a los gritos y a las críticas que no se lo toman de forma personal, no les duele porque no se trata de cómo son, se trata de lo que has hecho. No se critica lo que eres (a no ser que se regañe por cuestiones de disciplina). No es algo permanente, se trata de algo muy concreto que debes corregir. Y se sorprenden tanto cuando salimos llorando de una clase. Recuerdo algunas correcciones con una sonrisa por la gracia con la que me las hicieron. Recuerdo otras con amargura porque me siguen quitando confianza. Todo esto parece muy terrible pero tiene su lado positivo: ser arrogante no te sirve; sabes que lo que sabes, lo sabes, porque si no ya se habrían encargado de corregírtelo; crea una gran hermandad y compañerismo con los compañeros/as que nos ayudan; comprendes cuestiones de la práctica espiritual/personal relacionadas con el ego, la percepción de uno mismo y del cambio y lo efímero; te hace más fuerte y más humilde, más paciente…

Y de todo eso que voy aprendiendo en India aplico lo que puedo en mis clases. ¿Me gustaría que hubiera más disciplina en mis clases? Sí. ¿Me gustaría que me cuestionasen menos? Sí. Sé que estamos en España y que no imparto clases a bailarinas profesionales de Odissi porque yo apenas puedo considerarme como tal, pero una profesora es una profesora, y sin una cierta autoridad no se mejora, no se avanza.

Aun con eso hay que comprender que quien estudia Odissi en España o en Europa, no lo hace por un futuro profesional, no lo hace por presión familiar ni porque es lo que hacen las demás chicas de su clase, no es el entorno. Quien invierte aquí tiempo y dinero en aprender una danza compleja del otro rincón del mundo lo hace porque es una persona curiosa, paciente, con un sentido de la estética, etc. y que además va a tener poco tiempo para practicar, por lo que la dinámica en las clases no puede ser la misma que en India. Entonces ¿qué cambiamos en las clases? ¿a qué no podemos renunciar porque si no no sería Odissi? Aquí es difícil encontrar el equilibrio. Lo que enseño y espero es lo mismo que se espera y se disfruta en las escuelas amateur de India, ni más ni menos. Y el día que viene una profesora, o el día que vayamos a India, ser compañeras de clase con los alumnos y alumnas indios, y compartir sin diferencias, y si esa clase es de niños y niñas es la cosa más tierna del mundo ¿no es eso lo bonito del arte?

Unas pocas

Practicamos un arte minoritario. Y eso puede hacernos sentir muy especiales, no nos dejamos llevar por lo mainstream, pero también puede hacernos sentir solos/as y despreciados/as. Ambas son posturas incorrectas.

¿Son las danzas clásicas indias minoritarias en India? Pues en realidad sí, teniendo en cuenta que La India tiene una población de más de 1200 millones de habitantes, el arte clásico es muy minoritario. También lo es en Occidente. A su vez, dentro de las danzas clásicas indias, el Odissi está aún poco difundido, lo cual se explica por la propia historia de la disciplina: su academización más tardía, su falta de conexión con las élites culturales y políticas que sí tuvieron otras danzas, la situación económica de la región de Odisha… Esto nos da una sensación de que “nos conocemos todos”, que a veces es reconfortante y familiar, a veces hace que nos sintamos un poco atrapadas/os.

Cuando estamos en India es imposible quitarse la etiqueta de “extranjera”. Cuando volvemos a casa seguimos siendo raras, porque casi nadie comprende por qué dedicamos tanto tiempo a una cultura que, en teoría, no nos corresponde. Cuando tengo que explicar a qué me dedico pienso a menudo en el personaje de Sheldon en The big bang theory, cuando nadie comprende su emoción por los trenes. En realidad muchísima gente en el mundo tiene aficiones poco comunes, deportes, profesiones… Internet ha ayudado muchísimo a que estas personas se encuentren, asocien y desarrollen sus actividades. No creo que el Odissi le vaya a gustar a todo el mundo, pero si le va a atraer por ejemplo al 0,5% de las personas, entonces deberíamos intentar mostrar nuestro trabajo al mayor número de personas para que sea el 0,5% de muchísima gente. Eso es pura estadística. Nos interesa ser más por motivos egoístas y desinteresados. Motivos egoístas es poder hacer más y mejores actividades, invitar a artistas, compartir la práctica y que sea económicamente sostenible, poder ir a India en grupo… Motivos desinteresados son los mismos que cuando encuentras una tienda, una marca o una escuela que a ti te ha ido bien, no necesariamente todo el mundo va a opinar lo mismo, pero todos hacemos recomendaciones a nuestros amigos por buena voluntad.

No es mejor ni peor que te guste algo mayoritario o minoritario. A cada uno le gusta lo que le gusta. El arte popular es participativo, crea comunidades de personas muy grandes y eso es maravilloso. No somos mejores por ser pocas, no deberíamos dejarnos llevar por las ansias de ser especial, por el postureo, las fotos…

¿Y qué pasa cuando tu entorno no comparte tus gustos? Pues no pasa nada, todos disfrutamos de cosas distintas. Es inevitable sentirnos frustradas/os tras dedicar mucho esfuerzo a algo, sea un taller o una actuación, salir al escenario y ver casi todas las butacas vacías. Eso es triste, claro. Pero también es comprensible. Hay muchas personas que cuanto más saben sobre las danzas clásicas más las disfrutan, y por eso tenemos la responsabilidad de divulgar con seriedad. También hay personas que siempre lo van a considerar aburrido y no pasa nada. También habrá gente que dirá y se dirá a sí mismo/a cuánto le interesa la cultura india o tu trabajo pero luego no vendrá. No pasa nada, todos/as lo hacemos alguna vez, pero hay que ser consciente de ello, dejar de dar likes a fotos y de vivir en lo digital y vivir en la vida real.

Creo que lo más importante para afrontar los momentos de decepción es contar con buenas compañeras con las que compartir y disfrutar siempre, y recordar los motivos por los que bailamos. Para quien es su práctica espiritual, Dios no necesita escenarios ni focos, está ahí en cada práctica y cada ensayo. Para quien es un desafío y una práctica que le ayuda a mejorar tampoco necesita los aplausos, ya sabe cuáles metas va alcanzando. Para quien disfruta de la belleza del movimiento y medita en los grados de conciencia, en la relación de la mente y el cuerpo, de lo interno y lo externo, la música y el espacio… ahí estás tú, no necesitas nada más que respirar y concentrarte.

Un abrazo grande para quien al principio no comprendía y siguió el camino de la curiosidad y la paciencia, para quien dijo que le interesaba la cultura india y vino, y pagó su entrada/taller y dio lo mejor de sí, para quien vino a los festivales a apoyarnos aunque tuviera que luchar contra el sueño y las ganas de irse de cañas, para esos novios, hermanas, etc. que nos aguantan las explicaciones infinitas y que intentan descifrar qué nos hipnotiza de todos esos vídeos que vemos… Y un gracias especial a mis alumnas, que me enseñan tanto, sobre todo paciencia.

La danza de los hombres

Una de las cosas que más me gusta del Odissi es que no tiene barreras de género. Yo puedo ser Shiva, mi compañero puede ser Radha. En el proceso de entrenamiento teatral aprendes a ceder tu cuerpo a cualquier personaje y cualquier sentimiento, te identifiques a nivel personal con él/ella/ello o no.

En las tradiciones de las que bebió el Odissi sí existían esas fronteras. Las maharis, bailarinas del templo de Jagannath en Puri, eran esposas de la deidad. Los gotipuas, niños y preadolescentes que bailaban y bailan para el público, son chicos que se adornan para parecer chicas. En el teatro había agrupaciones mixtas, y otras exclusivamente masculinas. Las danzas folclóricas eran y son muy variadas, algunas de ellas exclusivamente masculinas, algunas femeninas, algunas mixtas. Al desarrollarse el Odissi actual en el s. XX se unieron todas las ramas para crear una danza representativa de la región, y afortunadamente se hizo creando una disciplina muy abierta en realidad.

Si bien es cierto que el machismo es uno de los grandes males de India y del mundo, y que en ciertos ambientes se ha minimizado la aportación femenina a la danza india, ha habido y hay grandes bailarinas y maestras, al igual que grandes bailarines y maestros. En occidente la proporción de hombres en los conservatorios de danza es todavía minoritaria y buena parte de la sociedad aún lo relaciona con una “personalidad afeminada”. En India se baila en casi todas las reuniones sociales, y se baila mucho en los colegios, y afortunadamente no se tienen prejuicios en contra. Son muchos más, por tanto, los hombres en las escuelas de danza, especialmente en Odisha.

 

Reviso estos días mis fotografías de los relieves escultóricos de templos de Bhubaneswar y del templo de Surya en Konark y me doy cuenta de que las imágenes de bailarines nunca se ven en los libros o posts. Pero están ahí. No sabemos prácticamente nada de la danza durante el primer milenio d.C., y bastante poco sobre la danza en los siglos inmediatamente después. Contamos con los registros del templo de Jagannath en Puri porque el culto en él nunca ha sido interrumpido, pero no sabemos cómo era la danza en el templo de Lingaraj o en el de Konark. Es posible que hubiera celebraciones en las que participasen intérpretes masculinos.

 

No creo que haya habido jamás un hombre que haya interpretado personajes femeninos con mayor delicadeza y sensibilidad que nuestro guruji Kelucharan Mohapatra. Guru Gangadhar Pradhan introdujo muchas innovaciones técnicas para hacer el Odissi más robusto y enérgico, Orissa Dance Academy y Rudrakshya continúan este linaje, y como es el que predomina en la Utkal University of Culture, ha tenido una gran difusión. También hay mujeres que bailan con mucha fuerza y energías que tradicionalmente asociaríamos a hombres. La danza y el teatro son maravillosos. Os dejo una pequeña lista de vídeos que recomiendo para conocer un poco mejor la danza de los hombres en Odisha:

Guru Kelucharan Mohapatra interpretando Yahi Madhava.

Rudrakshya Foundation, dirigida por Guru Bichitrananda Swain, compañía y escuela de mayoría masculina.

Lingaraj Pradhan, discípulo de Guru Bichitrananda Swain, como solista.

En el linaje de Deva Prasad Das, a quien le gustaban los movimientos más grandes, Sooraj Subramaniam.

Prasanta Kumar Sahoo, gotipua en su infancia antes de ser bailarín de Odissi, al igual que Kelucharan Mohapatra y muchos otros maestros de Odissi.

 

Om namah Shivaya, el bailarín universal.

Odisha

Odisha es un estado en la costa oriental de La India, al sur de Bengala. Hasta 2011 su nombre oficial fue Orissa, por lo que aún a veces se escucha/lee este nombre. Igualmente su lengua, el odia, se denominaba oriya. A rasgos generales quien habla odia utilizará los términos nuevos, en su lengua, quien habla hindi suele usar los antiguos porque su pronunciación es más fácil.

Su capital actual es la ciudad de Bhubaneswar, que representa en sí misma la extraña combinación de tradición y antigüedad de La India: old town es el núcleo original de la llamada “ciudad de los mil templos”, los barrios denominados como “unidades” (Unit 1, 2, etc.), son la ampliación ordenada de la ciudad realizada en época británica, y los barrios con nombres propios eran poblados que han sido absorbidos por el crecimiento de la ciudad. En Bhubaneswar se encuentran la mayoría de escuelas de danza y de música, la Utkal University of Culture, el auditorio Rabindra Mandap… Es por ello que la mayoría de los/las estudiantes nos quedamos allí. Casi casi sería una ciudad moderna si no fuera por la lentitud y procrastinación extrema que domina todo.

Cuttack, su ciudad hermana, a casi una hora en tren desde Bhubaneswar (para una distancia de apenas 25 Km.), es donde se encontraba en realidad el gobierno de la región durante siglos. La parte antigua de la ciudad, de casas bajas y coloridas y un urbanismo de calles estrechas y zigzagueantes, es mucho más grande que la de Bhubaneswar. Está plagada de pequeños templos y capillas y al anochecer el sonido de las numerosas pujas te guía hacia el centro. Aquí comenzó a enseñar Guruji Kelucharan Mohapatra.

Puri, Samkha Kshetra, el hogar del Señor Jagannath, se encuentra en la costa. Se considera una ciudad sagrada y es un importantísimo destino de peregrinación en la festividad del Ratha Yatra. Al igual que Bhubaneswar es una ciudad con dos personalidades: el centro religioso, lleno de templos antiguos y tiendas de prasad y objetos litúrgicos, y la zona de la playa, llena de hotelitos y tiendas de recuerdos. En Puri se encontraba el grupo de teatro Annapurna Theatre donde Guru Kelucharan Mohapatra, su mujer Laxmipriya Mohapatra, Guru Pankaj Charan Das, Guru Deba Prasad Das y Guru Mayadar Raut se conocieron y comenzaron a trabajar por el desarrollo de la danza de Odisha.

Entre ciudades el paisaje costero es el de los arrozales, y entre ellos palmeras y pequeños pueblos en los que se mezclan casas de barro y paja y casas de cemento y uralita. Algunas casas conservan los colores y pinturas tradicionales, otras están completamente cubiertas de pintadas publicitarias. El interior de Odisha es montañoso, por eso siempre fue difícil su conquista desde el oeste, es territorio de las tribus enfrentadas a las empresas mineras. La dificultad de las comunicaciones ha mantenido siempre a las comunidades aisladas, lo cual ha derivado en una gran riqueza cultural: docenas de lenguas, de formas de vestir, de religiones…

Y todo eso existe en el Odissi. Los ashtapadis del Gita Govinda mantienen viva la tradición de la danza devocional, las piezas técnicas enérgicas y las composiciones grupales desarrollan la herencia de los gotipuas, los dance drama son la estilización de las formas teatrales… Hay composiciones y linajes que se apoyan sobre todo en las danzas folclóricas y la música popular. También existe hoy en día un Odissi “comercial”, que utiliza música moderna, composiciones grupales y movimientos efectistas, de tipo cinematográfico (“bollywoodiense”) y fusiones con otras danzas, para atraer a más público, y sobre a todo a un público que no conoce bien las danzas clásicas. Yo creo que este estilo de Odissi “moderno” se corresponde más con las danzas de corte, cuya tradición se perdió con el declive de las distintas dinastías reales, es una tradición de danza como entretenimiento, no por devoción (y no digo que el entretenimiento sea malo, sólo digo que es diferente y para momentos/situaciones diferentes).

Odisha se está convirtiendo gradualmente en un destino turístico importante, y cambiará mucho en los próximos años. El que sea una sociedad más abierta es sin duda un cambio positivo por la libertad individual. Esperamos que sea posible mantener esa combinación en que moderno y antiguo sepan compenetrarse en lo positivo, que la sociedad sea más justa y sepa conservar su cultura, porque nada es tan simple como que lo moderno es bueno y lo antiguo es malo ni viceversa.

Estudiar en India II

Me gusta preparar maletas porque me gusta pensar en dónde voy a ir y qué voy a necesitar en la pequeña aventura que es salir de la rutina. Ahora mismo intento recordar cuánto frío hace en Bhubaneswar en enero.

Cuando empezamos a estudiar danza india todas pasamos por un momento de duda ¿es necesario aprender en India? Y en el caso concreto del Odissi ¿es necesario aprender en Odisha? Pues creo que la respuesta varía dependiendo a su vez de dos variantes ¿quiero dedicarme al Odissi de forma profesional? y ¿por qué elijo el Odissi?

A día de hoy sólo es posible formarse en Odissi a nivel profesional en India y EEUU porque hay escuelas profesionales estables. También es posible perfeccionar nuestro nivel en Reino Unido, porque cada año hay al menos dos talleres intensivos con maestras reconocidas. Ojalá en el futuro haya en Europa escuelas grandes y con apoyo institucional y subvenciones como hay en India y EEUU. Esto, desgraciadamente, implica que sólo puede aprender Odissi a nivel profesional en Europa quien tenga una buena situación financiera, porque si no es imposible pagar los viajes, estancias y cursos, y porque esa inversión difícilmente se va a recuperar.

A la pregunta de por qué elegimos el Odissi sí creo que habría que responder con un viaje a Odisha. Hay maestras maravillosas en Delhi, muchas escuelas en Calcuta y alguna también en Bangalore, y seguro más organizadas y eficientes que la mayoría de escuelas de Bhubaneswar, pero una vez al menos hay que sentarse a observar a las palmeras moverse con el viento para comprender los movimientos del Odissi. Hay que pasarse algunas horas observando las posturas posibles e imposibles de las esculturas de bailarinas y músicos de los templos. Hay que escuchar el sonido de la puja de los vecinos. Hay que ver la sonriente cara de Jagannath en cada casa y en cada tienda. Sin duda hay que ver a los gotipuas ensayar, al menos una vez, para entender movimientos, secuencias y disciplina. Hay que ver y disfrutar el folclore, y aún más si es fuera del escenario, en una fiesta. Hay que hablar con las mujeres de Odisha para comprender los gestos de Radha. Hay que pasar unas horas mirando las olas en la costa para aprender a ralentizar, a no distraernos y que no se disperse la mente, para apreciar las coreografías de Odissi, muy largas desde el punto de vista occidental. Hay que ir a festivales interminables para comprender las diferencias entre linajes, los matices entre artistas. Hay que vivir la devoción cotidiana, la que no se compra ni se vende, y hay que sentir cómo sin querer la música hace que empieces a relajar la espalda y a dejarte mecer por el viento también.

El lado negativo es lo difícil que es aprovechar el tiempo en Bhubaneswar, las clases se cancelan a menudo, los horarios no se suelen respetar, y en general todo va muy despacio. Hay que encontrar un equilibrio entre la sensación de estar de vacaciones visitando templos y pueblitos y las ganas de aprenderlo todo.

No creo que sea imprescindible estudiar en Odisha siempre, sí creo que es necesario hacerlo alguna vez, más allá de por lo que se puede aprender, por lo que se puede comprender.

Devadasis

Es curioso cómo el término devadasi aparece mucho más en los textos y espectáculos creados por bailarinas no indias que en la propia India. Suele traducirse como “bailarina sagrada”, sobre todo en webs estadounidenses, pero se refiere a una realidad muchísimo más compleja y que sigue conllevando polémica tanto social como académica.

La realidad es que devadasi se refiere a mujeres dedicadas al servicio a la deidad, generalmente en un templo, y sólo una parte muy minoritaria de éstas a lo largo de la historia fueron en realidad bailarinas, eran sirvientes. Hubo momentos y lugares en los que contaron con un gran estatus social (lo conocemos gracias a la literatura), pero desgraciadamente, no fue siempre así. Como en muchos lugares del mundo, sufrieron toda clase de abusos y muchas mujeres a las que a día de hoy se denomina devadasis los siguen sufriendo, sobre todo sexuales. Yo no soy especialista en este tema pero hay bastantes sociólogas que lo investigan, sólo voy a resumir diciendo que aunque queramos dar un halo de misticismo y belleza al término, se refiere a tal variedad de situaciones, muchas ellas dramáticas, que es ingenuo fingir que se refiere simplemente a “bailarinas sagradas”, al igual que es simplista quien lo denomina “prostitución sagrada”.

La cuestión de la relación de la danza con la religión en India también es más complicada de lo que parece, como lo son las distintas corrientes y prácticas religiosas en el país. Se conoce la vinculación de la danza-teatro con la religión brahmánica, en buena parte gracias al Natyasastra. No es que la danza formase parte del rito brahmánico, sino que la religión brahmánica formaba parte de la puesta en escena (desde la construcción del teatro a pujas inaugurales o la temática de las representaciones). También, sin embargo, conocemos representaciones de escenas de danza en monumentos jainistas y budistas, y diversos textos hablan de danzas de corte. Es por ello que la danza en india se desarrolló en parte relacionada con el propio desarrollo del hinduismo, pero en absoluto únicamente (y es muy importante tener esto en cuenta). A nautch girl or dancer from southern India, posing in a studio, c. 1880..jpg

De alguna forma que no se conoce bien, las bailarinas se fueron integrando en los ritos de algunos templos, y esto hay que relacionarlo con el auge de los propios templos como instituciones. La idea central de la puja es la de cuidar y regalar a las deidades, por lo que entre las flores, fruta, inciensos, perfumes, joyas y textiles, tiene sentido que se realicen también ofrendas de danza, que son un regalo efímero y agradable, al igual que lo son las flores o el incienso. Distintos textos hablan de la consagración de bailarinas en conjuntos templarios, parece ser que en el sur de India en general recibían el nombre de devadasis, en Andhra Pradesh, sanis; en Karnataka, sule; en Tamil Nadu, devaradiya; en Kerala, devadicci; en Orissa, maharis, en Maharashtra, murlis; en Assam, natis, y en Manipur, maibis, etc. (los términos varían entre textos y autores). En algunos casos estaban casadas, en otros debían permanecer vírgenes, y en algunos casos la jerarquía del templo llegó a prostituirlas (como hemos dicho, la situación varió mucho entre regiones y a lo largo de los siglos, es imposible generalizar).

Los relieves de casi todos los templos medievales de La India incluyen hermosas representaciones de bailarinas y de mujeres tocando instrumentos musicales y algunos textos describen la dedicación de un gran número de bailarinas en ciertos templos. Esto significa que había un gran patronazgo por parte de los gobernantes. Suele culparse a la llegada del Islam a India y al gobierno británico del declive de la danza en los templos hindúes, pero esto en sí es también bastante simplista, y apoya la idea de persecución de un hinduismo idealizado que promueven los movimientos nacionalistas hindúes. Efectivamente los gobernantes musulmanes no financiaron la consagración de bailarinas igual que no financiaron la construcción de templos, pero no es correcto generalizar diciendo que hubo una persecución, ya que la destrucción de templos en India fue increíblemente minoritaria. Las prácticas religiosas de tradición hindú pervivieron y siguieron su propia evolución, y entre ellas la de la danza en el templo. También continuaron las tradiciones de danza de corte. Los británicos no financiaron la cultura india, pero tampoco la persiguieron (lo cual no quiere decir que la mayoría de los oficiales no la despreciara, salvo muy honrosas excepciones de estudiosos que trabajaron mucho por su estudio y conservación). Simplemente sus intereses eran otros, y en algunos casos sí financiaron el mantenimiento de los grandes templos para mantener a la sociedad tranquila (tal es el caso del templo de Jagannath en Puri). Efectivamente el movimiento anti-nautch tuvo lugar bajo gobierno británico, pero no sólo por parte de británicos, buena parte de las clases altas indias lo promovieron, y estaba más dirigido hacia las tawaif que contra las bailarinas de los templos (hay muy interesantes artículos e investigaciones que tratan este movimiento).

El declive de la institución de las bailarinas devadasis, consagradas, está lógicamente vinculado al declive de los templos y de las dinastías reales que los financiaban (y el declive de éstos es a su vez complejo y en él se suman factores externos, como las invasiones o el comercio exterior, e internos, sobre todo enfrentamientos entre reinos y linajes). En el caso de Puri se suma además la falta de apoyo de la propia sociedad y de la jerarquía del templo (sigue siendo uno de los templos más ricos de India y las maharis recibían como pago dos tortas de arroz al día). Otra cuestión es, además, la de los abusos, ya que a partir del s. XVIII el monarca y los sacerdotes del templo podían mantener relaciones sexuales con ellas (leyendas locales justifican que Jagannath quiso que sus esposas ya no estuvieran “solas”), aunque muchos artículos y libros sobre danza exponen la cuestión como que las bailarinas se dejaban corromper en la corte a cambio de regalos. No voy a desviarme aquí hacia cuestiones feministas pero creo que todos comprendemos que estas mujeres no eran libres.

Es gracias a la literatura y a los registros de los templos que se conocen en realidad los ritos en los que participaban las bailarinas, los distintos estatus de las mismas y breves descripciones sobre los tipos de danzas, y seguro que en los próximos años interesantes investigaciones nos ayudarán a conocer mejor su historia. La lástima es que no hay un solo testimonio en primera persona.

A quien esté interesado/a en profundizar en la situación de las bailarinas del templo de Jagannath en concreto le recomiendo leer Wives of The GodKing: The Rituals Of The Devadasis of Puri, de Frederique Apffel Marglin (Oxford University Press, Delhi, 1985), que yo tuve la suerte de recibir como regalo hace años de Chandrika Chinoy.

Acabo mis clases de teoría siempre igual, diciendo que la idea con la que debemos quedarnos es la de lo complejo de cualquier tema, la cultura India es enorme en el espacio y en el tiempo. En el caso de las bailarinas en los templos me gustaría animar a leer con espíritu crítico y no creernos cualquier visión demasiado simple, y a defender con autenticidad la esencia de una tradición a la que tanto debemos.