Unas pocas

Practicamos un arte minoritario. Y eso puede hacernos sentir muy especiales, no nos dejamos llevar por lo mainstream, pero también puede hacernos sentir solos/as y despreciados/as. Ambas son posturas incorrectas.

¿Son las danzas clásicas indias minoritarias en India? Pues en realidad sí, teniendo en cuenta que La India tiene una población de más de 1200 millones de habitantes, el arte clásico es muy minoritario. También lo es en Occidente. A su vez, dentro de las danzas clásicas indias, el Odissi está aún poco difundido, lo cual se explica por la propia historia de la disciplina: su academización más tardía, su falta de conexión con las élites culturales y políticas que sí tuvieron otras danzas, la situación económica de la región de Odisha… Esto nos da una sensación de que “nos conocemos todos”, que a veces es reconfortante y familiar, a veces hace que nos sintamos un poco atrapadas/os.

Cuando estamos en India es imposible quitarse la etiqueta de “extranjera”. Cuando volvemos a casa seguimos siendo raras, porque casi nadie comprende por qué dedicamos tanto tiempo a una cultura que, en teoría, no nos corresponde. Cuando tengo que explicar a qué me dedico pienso a menudo en el personaje de Sheldon en The big bang theory, cuando nadie comprende su emoción por los trenes. En realidad muchísima gente en el mundo tiene aficiones poco comunes, deportes, profesiones… Internet ha ayudado muchísimo a que estas personas se encuentren, asocien y desarrollen sus actividades. No creo que el Odissi le vaya a gustar a todo el mundo, pero si le va a atraer por ejemplo al 0,5% de las personas, entonces deberíamos intentar mostrar nuestro trabajo al mayor número de personas para que sea el 0,5% de muchísima gente. Eso es pura estadística. Nos interesa ser más por motivos egoístas y desinteresados. Motivos egoístas es poder hacer más y mejores actividades, invitar a artistas, compartir la práctica y que sea económicamente sostenible, poder ir a India en grupo… Motivos desinteresados son los mismos que cuando encuentras una tienda, una marca o una escuela que a ti te ha ido bien, no necesariamente todo el mundo va a opinar lo mismo, pero todos hacemos recomendaciones a nuestros amigos por buena voluntad.

No es mejor ni peor que te guste algo mayoritario o minoritario. A cada uno le gusta lo que le gusta. El arte popular es participativo, crea comunidades de personas muy grandes y eso es maravilloso. No somos mejores por ser pocas, no deberíamos dejarnos llevar por las ansias de ser especial, por el postureo, las fotos…

¿Y qué pasa cuando tu entorno no comparte tus gustos? Pues no pasa nada, todos disfrutamos de cosas distintas. Es inevitable sentirnos frustradas/os tras dedicar mucho esfuerzo a algo, sea un taller o una actuación, salir al escenario y ver casi todas las butacas vacías. Eso es triste, claro. Pero también es comprensible. Hay muchas personas que cuanto más saben sobre las danzas clásicas más las disfrutan, y por eso tenemos la responsabilidad de divulgar con seriedad. También hay personas que siempre lo van a considerar aburrido y no pasa nada. También habrá gente que dirá y se dirá a sí mismo/a cuánto le interesa la cultura india o tu trabajo pero luego no vendrá. No pasa nada, todos/as lo hacemos alguna vez, pero hay que ser consciente de ello, dejar de dar likes a fotos y de vivir en lo digital y vivir en la vida real.

Creo que lo más importante para afrontar los momentos de decepción es contar con buenas compañeras con las que compartir y disfrutar siempre, y recordar los motivos por los que bailamos. Para quien es su práctica espiritual, Dios no necesita escenarios ni focos, está ahí en cada práctica y cada ensayo. Para quien es un desafío y una práctica que le ayuda a mejorar tampoco necesita los aplausos, ya sabe cuáles metas va alcanzando. Para quien disfruta de la belleza del movimiento y medita en los grados de conciencia, en la relación de la mente y el cuerpo, de lo interno y lo externo, la música y el espacio… ahí estás tú, no necesitas nada más que respirar y concentrarte.

Un abrazo grande para quien al principio no comprendía y siguió el camino de la curiosidad y la paciencia, para quien dijo que le interesaba la cultura india y vino, y pagó su entrada/taller y dio lo mejor de sí, para quien vino a los festivales a apoyarnos aunque tuviera que luchar contra el sueño y las ganas de irse de cañas, para esos novios, hermanas, etc. que nos aguantan las explicaciones infinitas y que intentan descifrar qué nos hipnotiza de todos esos vídeos que vemos… Y un gracias especial a mis alumnas, que me enseñan tanto, sobre todo paciencia.