Clases en India vs. clases en España

Hace tiempo que voy retrasando este texto porque se basa en mi experiencia personal, y me muevo entre el querer dar información útil y el generalizar demasiado. Esto es lo que he vivido yo.

En India existen muchísimas escuelas de danza, se baila en toda clase de celebraciones y se baila mucho en los colegios. Existen también muchas escuelas de danza especializadas, instituciones oficiales dedicadas a la investigación y difusión de estilos concretos, universidades públicas y privadas que imparten estudios oficiales… Existe todo, desde las escuelitas de barrio en las que se imparten sobre todo clases para un público infantil y juvenil, existen escuelas profesionales y existen algunos centros gurukul, residenciales. Hay clases regulares y hay talleres, y también hay casos en los que se conserva la tradición de convivir con el maestro/a en su casa.

Cuando las/los estudiantes no indias/os nos trasladamos allí nos encontramos el problema de que no haber comenzado a estudiar estas disciplinas en la infancia, como es lo habitual allí (¡ojo! habitual pero no exclusivo, mucha gente empieza también en edad adulta). Otro problema es que no asistimos a cursos completos, sino que viajamos en fechas que dependen de nuestras circunstancias, visado, presupuesto, etc., y lo normal es entrar a un grupo que lleva trabajando meses o años, y no es tan fácil integrarse estilo drop in classes en un país en el que la organización y cumplimiento de plazos no es habitual. Suele pasar entonces que el proceso de aprendizaje no es desde cero ni en una progresión adecuada, porque somos estudiantes que aparecemos y desaparecemos a lo largo del año, y solemos tener graves lagunas respecto a música, teoría, ejercicios básicos, etc. Ocurre también que muchas bailarinas no indias presionan/pagan para aprender coreografías más avanzadas de las que les corresponde, para poder sacarles provecho como performer. Se da el caso muy frecuente de que los profesores “hacen la pelota” a sus estudiantes extranjeras porque nos cobran más, porque les da buena reputación, porque conseguirán ayuda para viajar al extranjero… ¿Cómo aprender bien entonces? Pues o confiando en la suerte de encontrar un/a buen/a maestro/a o preguntando a quien ya ha pasado por la experiencia.

Es difícil encontrar un buen profesor pero no imposible. Hay que tener en cuenta que si además es performer, sigue trabajando sobre los escenarios, es muy probable que no tengan tiempo para enseñar, que cancelen semanas de clases enteras por viajes y ensayos. Las bailarinas famosas no tienen tiempo, y aunque digan que lo tienen raramente tienen paciencia. También hay profesores que trabajan en muchos sitios a la vez por la precariedad de sus sueldos y también es difícil que tengan tiempo. La escuela que mejor reputación tiene al respecto, porque se cumplen los horarios y porque las clases no se cancelan, sino que se manda un/a profesor/a sustituto/a es Orissa Dance Academy. Y una vez encontramos una escuela o un/a maestro/a ¿seremos nosotras buenas alumnas? El principal problema en las relaciones profesor/a-alumno/a extranjero/a es la soberbia. En una clase en India se han de cumplir una serie de normas y disciplina que no he vivido en ninguna clase en España, o quizá cuando era pequeña en clase de ballet: el alumnado barre y cuida la sala, se saluda solemnemente al profesor (namaskar) o al maestro o maestra (pranam), se guarda silencio salvo en los descansos, no se bebe agua a no ser que se nos dé permiso, no se dan explicaciones como respuesta a ninguna corrección (nadie busca el por qué has cometido un error, y les desconciertan mucho las explicaciones, por no hablar de las excusas), no se sale del aula sin permiso… Si no confías en tu profesor/a como para valorar su experiencia y acatar las decisiones, cambia de profesor/a.

¿Son físicamente duras las clases? Son clases de danza, una clase amateur será más fácil que una clase profesional, igual que en cualquier otro rincón del mundo. La cuestión es que poder seguir una clase de nivel profesional requiere una práctica regular con la que no siempre llegamos a India, y que apenas empezamos a ponernos en forma con la regularidad, nos volvemos a nuestro país. Todo lleva tiempo, y el cuerpo humano funciona si lo preparamos. El problema que solemos encontrar es que en muchas escuelas no se calienta ni se estira adecuadamente, por lo que es recomendable llegar al aula antes de tiempo y tomarse un momento al terminar.

¿Son psicológicamente más duras las clases en India? Sí, a no ser que des con alguno de esos profesores que adulan a su alumnado para “engancharlo”. Esto también pasa en España. Si la lucha contra la soberbia debería formar parte de la conciencia de cualquiera, aún más de los artistas, ya que nuestra profesión amplifica el apoyo del público. Quiero decir, se puede ser un panadero maravilloso, pero a un panadero, funcionario, etc. no le van a aplaudir ni a escribir mil comentarios bonitos en sus fotos. No conozco profesores o profesoras indios que te digan lo bien que lo has hecho, su misión es ayudarte a controlar tu ego, si no te han dicho que estaba mal, es que estaba bien o que no es el momento de corregirlo, que podrás hacerlo más adelante, cuando estés preparado/a. Si te dicen que no puedes entrar en clase por haber llegado tarde, no entras. Si te dicen que te quedas una hora después de clase ayudando a gente nueva, te quedas. Si te dicen que te vayas al fondo de la clase te vas, si te dicen que vayas a primera fila lo mismo. Sin decir ni una palabra. Los alumnos y alumnas allí están tan acostumbrados a los gritos y a las críticas que no se lo toman de forma personal, no les duele porque no se trata de cómo son, se trata de lo que has hecho. No se critica lo que eres (a no ser que se regañe por cuestiones de disciplina). No es algo permanente, se trata de algo muy concreto que debes corregir. Y se sorprenden tanto cuando salimos llorando de una clase. Recuerdo algunas correcciones con una sonrisa por la gracia con la que me las hicieron. Recuerdo otras con amargura porque me siguen quitando confianza. Todo esto parece muy terrible pero tiene su lado positivo: ser arrogante no te sirve; sabes que lo que sabes, lo sabes, porque si no ya se habrían encargado de corregírtelo; crea una gran hermandad y compañerismo con los compañeros/as que nos ayudan; comprendes cuestiones de la práctica espiritual/personal relacionadas con el ego, la percepción de uno mismo y del cambio y lo efímero; te hace más fuerte y más humilde, más paciente…

Y de todo eso que voy aprendiendo en India aplico lo que puedo en mis clases. ¿Me gustaría que hubiera más disciplina en mis clases? Sí. ¿Me gustaría que me cuestionasen menos? Sí. Sé que estamos en España y que no imparto clases a bailarinas profesionales de Odissi porque yo apenas puedo considerarme como tal, pero una profesora es una profesora, y sin una cierta autoridad no se mejora, no se avanza.

Aun con eso hay que comprender que quien estudia Odissi en España o en Europa, no lo hace por un futuro profesional, no lo hace por presión familiar ni porque es lo que hacen las demás chicas de su clase, no es el entorno. Quien invierte aquí tiempo y dinero en aprender una danza compleja del otro rincón del mundo lo hace porque es una persona curiosa, paciente, con un sentido de la estética, etc. y que además va a tener poco tiempo para practicar, por lo que la dinámica en las clases no puede ser la misma que en India. Entonces ¿qué cambiamos en las clases? ¿a qué no podemos renunciar porque si no no sería Odissi? Aquí es difícil encontrar el equilibrio. Lo que enseño y espero es lo mismo que se espera y se disfruta en las escuelas amateur de India, ni más ni menos. Y el día que viene una profesora, o el día que vayamos a India, ser compañeras de clase con los alumnos y alumnas indios, y compartir sin diferencias, y si esa clase es de niños y niñas es la cosa más tierna del mundo ¿no es eso lo bonito del arte?