Odisha

Odisha es un estado en la costa oriental de La India, al sur de Bengala. Hasta 2011 su nombre oficial fue Orissa, por lo que aún a veces se escucha/lee este nombre. Igualmente su lengua, el odia, se denominaba oriya. A rasgos generales quien habla odia utilizará los términos nuevos, en su lengua, quien habla hindi suele usar los antiguos porque su pronunciación es más fácil.

Su capital actual es la ciudad de Bhubaneswar, que representa en sí misma la extraña combinación de tradición y antigüedad de La India: old town es el núcleo original de la llamada “ciudad de los mil templos”, los barrios denominados como “unidades” (Unit 1, 2, etc.), son la ampliación ordenada de la ciudad realizada en época británica, y los barrios con nombres propios eran poblados que han sido absorbidos por el crecimiento de la ciudad. En Bhubaneswar se encuentran la mayoría de escuelas de danza y de música, la Utkal University of Culture, el auditorio Rabindra Mandap… Es por ello que la mayoría de los/las estudiantes nos quedamos allí. Casi casi sería una ciudad moderna si no fuera por la lentitud y procrastinación extrema que domina todo.

Cuttack, su ciudad hermana, a casi una hora en tren desde Bhubaneswar (para una distancia de apenas 25 Km.), es donde se encontraba en realidad el gobierno de la región durante siglos. La parte antigua de la ciudad, de casas bajas y coloridas y un urbanismo de calles estrechas y zigzagueantes, es mucho más grande que la de Bhubaneswar. Está plagada de pequeños templos y capillas y al anochecer el sonido de las numerosas pujas te guía hacia el centro. Aquí comenzó a enseñar Guruji Kelucharan Mohapatra.

Puri, Samkha Kshetra, el hogar del Señor Jagannath, se encuentra en la costa. Se considera una ciudad sagrada y es un importantísimo destino de peregrinación en la festividad del Ratha Yatra. Al igual que Bhubaneswar es una ciudad con dos personalidades: el centro religioso, lleno de templos antiguos y tiendas de prasad y objetos litúrgicos, y la zona de la playa, llena de hotelitos y tiendas de recuerdos. En Puri se encontraba el grupo de teatro Annapurna Theatre donde Guru Kelucharan Mohapatra, su mujer Laxmipriya Mohapatra, Guru Pankaj Charan Das, Guru Deba Prasad Das y Guru Mayadar Raut se conocieron y comenzaron a trabajar por el desarrollo de la danza de Odisha.

Entre ciudades el paisaje costero es el de los arrozales, y entre ellos palmeras y pequeños pueblos en los que se mezclan casas de barro y paja y casas de cemento y uralita. Algunas casas conservan los colores y pinturas tradicionales, otras están completamente cubiertas de pintadas publicitarias. El interior de Odisha es montañoso, por eso siempre fue difícil su conquista desde el oeste, es territorio de las tribus enfrentadas a las empresas mineras. La dificultad de las comunicaciones ha mantenido siempre a las comunidades aisladas, lo cual ha derivado en una gran riqueza cultural: docenas de lenguas, de formas de vestir, de religiones…

Y todo eso existe en el Odissi. Los ashtapadis del Gita Govinda mantienen viva la tradición de la danza devocional, las piezas técnicas enérgicas y las composiciones grupales desarrollan la herencia de los gotipuas, los dance drama son la estilización de las formas teatrales… Hay composiciones y linajes que se apoyan sobre todo en las danzas folclóricas y la música popular. También existe hoy en día un Odissi “comercial”, que utiliza música moderna, composiciones grupales y movimientos efectistas, de tipo cinematográfico (“bollywoodiense”) y fusiones con otras danzas, para atraer a más público, y sobre a todo a un público que no conoce bien las danzas clásicas. Yo creo que este estilo de Odissi “moderno” se corresponde más con las danzas de corte, cuya tradición se perdió con el declive de las distintas dinastías reales, es una tradición de danza como entretenimiento, no por devoción (y no digo que el entretenimiento sea malo, sólo digo que es diferente y para momentos/situaciones diferentes).

Odisha se está convirtiendo gradualmente en un destino turístico importante, y cambiará mucho en los próximos años. El que sea una sociedad más abierta es sin duda un cambio positivo por la libertad individual. Esperamos que sea posible mantener esa combinación en que moderno y antiguo sepan compenetrarse en lo positivo, que la sociedad sea más justa y sepa conservar su cultura, porque nada es tan simple como que lo moderno es bueno y lo antiguo es malo ni viceversa.