Estudiar en India II

Me gusta preparar maletas porque me gusta pensar en dónde voy a ir y qué voy a necesitar en la pequeña aventura que es salir de la rutina. Ahora mismo intento recordar cuánto frío hace en Bhubaneswar en enero.

Cuando empezamos a estudiar danza india todas pasamos por un momento de duda ¿es necesario aprender en India? Y en el caso concreto del Odissi ¿es necesario aprender en Odisha? Pues creo que la respuesta varía dependiendo a su vez de dos variantes ¿quiero dedicarme al Odissi de forma profesional? y ¿por qué elijo el Odissi?

A día de hoy sólo es posible formarse en Odissi a nivel profesional en India y EEUU porque hay escuelas profesionales estables. También es posible perfeccionar nuestro nivel en Reino Unido, porque cada año hay al menos dos talleres intensivos con maestras reconocidas. Ojalá en el futuro haya en Europa escuelas grandes y con apoyo institucional y subvenciones como hay en India y EEUU. Esto, desgraciadamente, implica que sólo puede aprender Odissi a nivel profesional en Europa quien tenga una buena situación financiera, porque si no es imposible pagar los viajes, estancias y cursos, y porque esa inversión difícilmente se va a recuperar.

A la pregunta de por qué elegimos el Odissi sí creo que habría que responder con un viaje a Odisha. Hay maestras maravillosas en Delhi, muchas escuelas en Calcuta y alguna también en Bangalore, y seguro más organizadas y eficientes que la mayoría de escuelas de Bhubaneswar, pero una vez al menos hay que sentarse a observar a las palmeras moverse con el viento para comprender los movimientos del Odissi. Hay que pasarse algunas horas observando las posturas posibles e imposibles de las esculturas de bailarinas y músicos de los templos. Hay que escuchar el sonido de la puja de los vecinos. Hay que ver la sonriente cara de Jagannath en cada casa y en cada tienda. Sin duda hay que ver a los gotipuas ensayar, al menos una vez, para entender movimientos, secuencias y disciplina. Hay que ver y disfrutar el folclore, y aún más si es fuera del escenario, en una fiesta. Hay que hablar con las mujeres de Odisha para comprender los gestos de Radha. Hay que pasar unas horas mirando las olas en la costa para aprender a ralentizar, a no distraernos y que no se disperse la mente, para apreciar las coreografías de Odissi, muy largas desde el punto de vista occidental. Hay que ir a festivales interminables para comprender las diferencias entre linajes, los matices entre artistas. Hay que vivir la devoción cotidiana, la que no se compra ni se vende, y hay que sentir cómo sin querer la música hace que empieces a relajar la espalda y a dejarte mecer por el viento también.

El lado negativo es lo difícil que es aprovechar el tiempo en Bhubaneswar, las clases se cancelan a menudo, los horarios no se suelen respetar, y en general todo va muy despacio. Hay que encontrar un equilibrio entre la sensación de estar de vacaciones visitando templos y pueblitos y las ganas de aprenderlo todo.

No creo que sea imprescindible estudiar en Odisha siempre, sí creo que es necesario hacerlo alguna vez, más allá de por lo que se puede aprender, por lo que se puede comprender.