Diosas

Uno de los aspectos más fascinantes del hinduismo para los occidentales son las diosas de La India. Cuando los ingleses llegaron al subcontinente no comprendían cómo los indios podían adorar representaciones monstruosas de diosas de muchos brazos. Como bien describió Ananda Ketish Coomaraswamy, el arte indio no busca la belleza de la realidad, busca la expresión de lo extraordinario, y tiene una profunda relación con la filosofía.

Si tuvierais que representar el inmenso poder de la naturaleza ¿cómo lo haríais? La imagen de Durga es de una expresividad tan grande: una mujer hermosa, voluptuosa, de larguísima cabellera, tres ojos, tiene tanta energía que porta armas en sus muchos brazos y monta un enorme tigre.

Son muchísimas las corrientes de pensamiento y las religiones que se han desarrollado en La India. Muchas de ellas se contradicen abiertamente. Yo me sumo a la idea de que las deidades son manifestaciones de lo divino impersonal, productos de las sociedades, efectivamente, pero no sólo. Somos tantísimos millones de personas en el planeta, y hemos sido tantos en la Historia. En India te das cuenta de lo que eres y lo que somos, tomando perspectiva. Entre divagaciones de la filosofía, las deidades y sus representaciones son un medio de comunicación muy efectivo. Pensar que las esculturas pintadas de purpurina y las estampitas son el objeto de la adoración es estar muy equivocado. No es el rito. Es el ‘a través’ del rito. Ofrecemos una flor, pero no se trata de ofrecer una flor, sino de meditar en la diosa, y, a través de ello, meditar en la divinidad, las formas y los símbolos ayudan a focalizar las ideas y la intención.

¿Y para qué nos sirve meditar sobre las diosas? Conocer el culto a las diosas indias es interesante a nivel antropológico, nos dice mucho de las sociedades y del folclore. Muchos de los mitos tienen moralejas interesantes, y más allá, las diosas manifiestan y celebran aspectos importantes para reflexionar: la naturaleza, la energía creativa, la fuerza femenina, el instinto protector y la vida y la muerte. No se trata de comprar el misticismo, en occidente hay demasiado marketing relacionado con las diosas de otras culturas, especialmente las diosas indias. El culto a devi en India es muy cotidiano, no requiere parafernalia, requiere un poco de cuidado.

En Odisha hay muchísimos pequeños templos dedicados a diosas locales y tribales cuyos nombres jamás conseguiré memorizar. La importancia de Durga en Bengala ha influido en su historia e influye en la personalidad de sus habitantes, jamás he conocido mujeres con más carácter. Las deidades de una sociedad son como un espejo: son nuestro reflejo, derivan de lo que somos, pero también nosotros nos arreglamos observando ese reflejo. Me gusta ir a templos de la diosa y llevarle un coco, y ver su cara a veces hermosa y a veces terrible. Me gusta tener a Kali en casa y que me recuerde que el tiempo no espera a nadie. Voy a intentar aprender más sobre las diosas tántricas y las diosas tribales de Odisha, esos ojos que siempre me observan. Me gusta ver destellos de esa fuerza femenina en mis amigas. Que las diosas fuertes sean nuestras heroínas.

La diosa es el tiempo. La diosa es inmune al tiempo.