Prepararse para una actuación

El hecho de enfrentarse al escenario es una experiencia completamente diferente para cada persona. Hay quien lo disfruta tanto que parecen niños esperando a los Reyes Magos, y los nervios son sólo excitación por la diversión que llega. Hay quien lo sufre, quien pasa nervios y baila sólo por apoyar a las compañeras, hay quien lo hace de forma profesional con un enfoque muy práctico, y en el caso de las danzas indias hay, además, quien lo vive como una experiencia espiritual, una parte de su sadhana. Yo procuro no juzgar la experiencia de los demás, y doy a mis alumnas un único consejo: pásalo bien. Como la mayoría de gente sabe, a mí no me gusta bailar en público. Y no pasa nada. Y hay a quien le encanta, y tampoco pasa nada, creo que deberíamos respetar a quien se esconde y quien se exhibe, porque hay mil formas de sentir el arte.

El día de la actuación hay que estar tranquilo y concentrado. Según la tradición india es un día en que se come vegetariano (se puede tomar leche pero no huevo) y por supuesto no se bebe alcohol, exactamente igual que en un día de festividad religiosa y por las mismas razones: es un día para ofrecer, y se hace el sacrificio de renunciar a placeres y excesos, y requiere concentración y, por lo tanto, hacer una comida y digestión ligeras. Muchos intérpretes hacen puja ese día, o al menos ofrecen lámparas e incienso al atardecer, para pedir que todo vaya bien. El proceso de prepararse, vestido, maquillaje y calentamiento debería hacerse en silencio. Es verdad que es difícil estar rodeado de gente que también tiene que prepararse o que quiere ayudar, pero lo mejor para mantener el estado de tranquilidad y concentración es el silencio. Se recomienda, además, no haber escuchado otra música ese día que la que vamos a interpretar, para que nos transporte al estado y los sentimientos que vamos a transmitir. En los vestuarios y camerinos no suele haber espacio para calentar, pero es importante preparar también el cuerpo para poder dar lo mejor de nosotras mismas, y es también importante relajarse progresivamente y estirar al terminar, porque a veces con la excitación y la presión del escenario podemos forzar demasiado sin darnos cuenta. Es verdad que todo el mundo quiere salir a saludar y hacerse fotos, pero hay que tomarse diez minutos para bajar el ritmo.

Si la actuación es grupal, hay que recordar que lo importante es el colectivo, estar tranquilo y esperar a tu momento, porque a lo mejor necesitas un imperdible y estás nerviosa, pero no hay que olvidar estar a tiempo, en silencio y en mi lugar en los pases técnicos, no invadir el espacio común etc. Es bonito compartir, los días de actuación deberían ser días de hermandad.

¿Y cómo se lidia con el pánico escénico? Pues no sé si yo soy quién para dar consejos en esto, pero diría:

  1. No pasa nada. Es normal. Hay grandes artistas que también se ponen nerviosos. No te pasa nada raro/malo.
  2. Ensayar. Y ensayar más. Es lo que te dará seguridad, y no sólo desde una perspectiva psicológica, ensayar es lo que hace que las cosas salgan bien prácticamente solas.
  3. Tener toda la logística preparada con antelación, que no te distraiga el no encontrar algo.
  4. Aharya: el ornamento, tener un momento tranquilo y sin prisas para adornarse, parece algo superficial pero la puesta en escena de la danza india da una gran importancia a lo que expresamos con el vestido, peinado y maquillaje, si lo que transmites es cuidado, se reflejará en tu tranquilidad y seguridad.
  5. El arte no es estable y perfecto. La lista de la compra no es literatura. El arte requiere emoción, las actuaciones son diferentes, mejores, peores, no pasa nada. Aunque algo saliera peor de lo que te gustaría, NO PASA NADA. No vas a desaprender de la experiencia, aun en el peor caso, como mínimo habrás aprendido. A veces hay que aprender a bailar a pesar de focos muy fuertes enfocándote a la cara, que se te desaten los ghungroos, suelos de moqueta sin fijar que se mueven cuando giras, suelos de madera inestables, público que invade tu espacio… He visto recitales maravillosos en los que alguien se cayó, alguien se quedó en blanco, alguien se fue hacia donde no era, se fue la luz, se cortó el sonido, se dispararon las máquinas de humo… No pasa nada. Si el arte fuera previsible él mismo moriría de pena.
  6. Saber que nunca es LA ACTUACIÓN, igual que ninguna clase es LA CLASE. Son pasos en un camino de aprendizaje muy largo. Sólo un pasito más.

El intérprete de danza clásica india es intermediario entre el público y algo superior a todos, y que somos todos. Quien no lo entienda así, siempre puede plantearse que está compartiendo una parte de sí mismo y de los larguísimos linajes que nos preceden, y debería hacerse con cariño, porque es un regalo. Así que es como cuando de niños es tu cumple y tienes una bolsa muy grande de caramelos y los vas a repartir. Ojalá mis alumnas se sientan este sábado repartiendo dulces.