El recital clásico de Odissi

El Odissi se estableció como danza clásica tras un proceso de “academización”, en el que, sumando y desarrollando las distintas tradiciones de danza de Odisha, se configuró con una metodología de aprendizaje, una terminología y un recital clásico.

Cuando el recién denominado Odissi comenzaba a llevarse a escena por bailarinas como Indrani Rahman o Minati Mishra los recitales eran muy cortos (alrededor de treinta minutos) y sin pausas. Poco a poco el Odissi se fue enriqueciendo, y los maestros sumaron coreografías más complejas. Se decidió imitar el recital clásico del Bharatanatyam (margam), y dividirlo en piezas largas. Su desarrollo debería guiar al espectador preparado (rasika) hacia el rasa, la “experiencia estética”. Tal y como estableció la asociación de la Jayantika, se compone de cinco piezas:

MANGALACHARAN: primera coreografía en escena, tiene un significado devocional. El intérprete se encomienda para que el recital se desarrolle correctamente. Combina secuencias técnicas y fragmentos teatrales/rituales. Se compone de una entrada al escenario (manch pravesh), ofrenda de flores a Jagannatha (pushpanjali/kusumanjali), saludo a la Tierra (Bhumi pranam), una plegaria a una deidad, saludo triple, a los presentes, al Guru, a la divinidad (trikhandi pranam/saba pranam). Fragmento de Maanikya Veena Mangalacharan por Padma Vibhushan Guru Kelucharan Mohapatra. 

BATU/STHAYEE: coreografía técnica dedicada a Batuka Bhairava, deidad usualmente identificada con Shiva. Se acordó que incluyera estructuras antiguas (adasas), se compusiera en ektali y/o rupak tala en chatusra jati (compases de 4 y 6 tiempos), e incluyera representaciones de las esculturas de los templos. Guru Kelucharan Mohapatra compuso batu, Guru Deva Prasad Das y Guru Pankaj Charan Das lo denominaron Shayee Nrutya e incorporan respectivamente más elementos folclóricos y de la tradición mahari. Batu por Madhavi Mudgal.

PALLAVI: coreografía técnica desarrollada sobre una idea o una imagen. Pallavi significa literamente desarrollo o florecimiento, y es originariamente un término de la tradición musical carnática, del sur de La India. Los pallavis son un juego de múltiples capas entre la música y la danza, que se hace más evidente en la alternancia y combinación de voces del cantante y del percusionista (que recita boles, sílabas rítmicas). Toman el nombre de la raga en la que se ha compuesto su música. Originariamente se pensó que incluyeran también la interpretación de un poema sobre dicha raga, basándose en los ragamalas, catálogos de ragas que habitualmente se ponían por escrito incluyendo hermosos poemas e ilustraciones. En el linaje de Guru Kelucharan Mohapatra conservan esta tradición solamente algunas composiciones, como Basanta pallavi o Yugmadwanda pallavi, en la gharana de Guru Deva Prasad Das son, en cambio, muy numerosas. Hamshadwani pallavi por Sonali Mishra.

ABHINAYA: una vez el intérprete ha puesto en escena su capacidad técnica es el momento de desarrollar la expresión teatral. Las piezas de abhinaya de Odissi son muy variadas, basadas en distintas formas poéticas (ashtapadi, stotra, stuti, sloka…) y dedicadas a distintas deidades. Las composiciones más complejas desde el punto de vista de la técnica teatral, por los matices en la expresión de los sentimientos, son los ashtapadis extraídos del Gita Govinda, dedicados al amor entre Krishna y Radha. Yahi Madhav por Madhavi Mudgal.

MOKSHYA: “liberación”, mokshya es el final del recital, la entrega del intérprete. Su primera mitad es técnica, su segunda mitad interpreta una plegaria. Mokshya por Guru Smt. Sujata Mohapatra.

Hoy en día se coreografían piezas fuera de este esquema tradicional, algunas más cortas, algunas más contemporáneas… Es también usual que no se ponga en escena batu, ya que siempre es la misma composición en los recitales, y se sustituya por un segundo abhinaya. En cualquier caso, es un desarrollo que funciona, que alterna intensidades y tiene un significado ritual, pero es decisión del coreógrafo o intérprete hacer modificaciones.

Como bailarín o bailarina, tener la capacidad de interpretar el recital completo manteniendo la técnica sin cansarse y teniendo el carisma y la capacidad de “capturar al público”, requiere mucha experiencia. Como público, cuanto máyor sea el conocimiento sobre el Odissi, sobre su técnica, sobre las historias que relata, etc., mayor es el disfrute y más sentido tiene la experiencia. Requiere concentración. Y desarrolla concentración. Y la sonrisa, y suele dejarnos tarareando canciones pegadizas unos días.

[Fotografía de Juan Antonio Cárdenas]