Bailarines/as grupales vs. bailarines/as solistas

El Odissi, si bien deriva en parte de la tradición de los gotipuas, que bailan en grupo, era originariamente una danza de solistas. Con el desarrollo de la disciplina y su difusión más allá de Odisha se fueron creando las primeras instituciones y escuelas, paralelamente o incluyendo al sistema maestro-discípulo. La unión de danza técnica y teatro en las obras de dance-drama, habitualmente basadas en el Mahabharata y el Ramayana, fue progresivamente más compleja. Con el tiempo, las cada vez más numerosas escuelas de Odissi crearon compañías profesionales y se desarrolló el Odissi grupal.

Mi maestra solía justificar las distintas correcciones que nos hacía a cada una, a veces opuestas, diciendo que ella “creaba solistas”. Dicen que guruji, Kelucharan Mohapatra, creaba y adaptaba sus coreografías buscando sacar a la luz los puntos fuertes de cada bailarín y bailarina. Algunas de estas adaptaciones se basan en el cuerpo del intérprete (en mi caso, por poner un ejemplo, porque tengo los brazos largos), otras en su personalidad y expresión.

Los/as bailarines/as que trabajan en compañías de danza tienen que limitar su propia expresión para cuadrar con el resto del equipo. Sucede que el Odissi se basa en las curvas y en la fluidez, y es extremadamente difícil trabajar en grupo con estos grados intermedios. Es mucho más fácil cuadrar una geometría lineal y cortar los movimientos en seco. Pero en Odissi a veces cortamos el movimiento, a veces cambiamos la dirección, a veces la velocidad… En algunas escuelas la búsqueda de precisión ha modificado las posturas de brazos para que todo el mundo los incline en el mismo ángulo, el torso para que la lateralidad cuadre más fácil que una cierta inclinación, etc. Como público, las diferencias distraen mucho y distorsionan la composición de la imagen. Hay que encontrar el equilibrio entre “cuadrar” y que la interpretación acabe siendo demasiado simple.

Ser solista requiere expresarse de una forma especial, tener carisma, lo que se suele llamar “capturar al público”. Un solista no tiene forma de escapar de los espectadores, debe tener una gran forma física porque no tiene descanso en el que aguantar la pose (las composiciones grupales suelen detener a algunos bailarines mientras otros toman el relevo, etc.), y no tiene ayuda en caso de “quedarse en blanco”. Los/as buenos/as bailarines/as grupales deben tener una gran concepción espacial, adaptabilidad, controlar sus desplazamientos y ubicaciones respecto al grupo sin que sus miradas sean evidentes, ser precisos/as en los tiempos y posiciones, memorizar muchas composiciones diferentes para una misma coreografía…

Y así pasa en el escenario y fuera de él, que es difícil saber enfrentarse al público en soledad y es difícil saber trabajar en equipo. Y bailar es una buena forma de aprender.