Adaptar nuestra disciplina a occidente

El arte indio y el arte europeo clásicos se oponen principalmente en que el arte indio no es ni pretende ser necesariamente realista (recomiendo siempre al respecto leer a Ananda K. Coomaraswamy). La danza y el teatro indio pueden ser realistas en su representación de hechos y sentimientos cotidianos o pueden ser extremadamente fantásticos representando a las deidades de múltiples brazos, sus poderes mágicos y sus encarnizadas batallas contra los demonios. El arte europeo clásico, en cambio, busca la belleza relacionada con una realidad serena.

La estética india, como todo en el país, es mucho más intensa respecto a los colores, luces y efectos. La maravillosa tradición teatral de Kerala, por ejemplo, utiliza maquillajes, decorados y efectos de escena que hacen que los actores parezcan casi dibujos animados. En nuestro caso concreto, la puesta en escena tradicional de Odissi se hace con un traje de colores muy vivos y un maquillaje efectista, que busca que los gestos sean visibles fácilmente para el público. Muchas bailarinas occidentales, condicionadas como estamos por nuestra cultura de origen, eligen trajes de colores y contrastes más suaves, y utilizan un maquillaje “occidental”. La cuestión es que con ese maquillaje más discreto buscamos estar más guapas, pero ésa no es la principal función del maquillaje en escena, sino que se perciban fácilmente los gestos, que son los que cuentan las historias. El vestuario y el maquillaje son parte del aharya abhinaya, y son, por tanto, herramientas de expresión. Hay que ser conscientes de si estamos modificando las tradiciones escénicas del Odissi porque queremos adaptarlas a una estética occidental a propósito o si lo estamos haciendo porque damos prioridad a la imagen personal con la que nos identificamos por nuestro origen sobre la tradición de nuestra disciplina.

Como público también estamos obviamente condicionados por nuestra estética occidental. Conozco mucha gente que al acercarse a las danzas indias sienten rechazo o incomprensión ante los bailarines masculinos maquillados, ante una teatralidad que aquí percibimos como exagerada o sobreactuada, los colores estridentes, el vestuario femenino que cubre la mayor parte del cuerpo, etc. Ante estos condicionamientos del público occidental cada intérprete reacciona a su manera: realizando fusiones con otras danzas y vestuarios que sean más accesibles y/o comerciales; adaptando el vestuario para que cubra menos el cuerpo y el maquillaje para que sea más favorecedor; modificando el recital tradicional cortando las coreografías para que sean piezas más cortas y variadas, etc.

Se da también el caso de que hay bailarinas que no son indias con más reputación y caché que bailarines y bailarinas indios, y sobre todo oriyas, que son senior, más experimentados, o simplemente mejores. La falta de conocimientos nos impide muchas veces valorar de forma justa a los y las artistas, y ante ello preferimos a intérpretes que cuadran mejor con nuestros valores estéticos, sin darnos cuenta de que nos atraen más los matices y fisonomías occidentales, con los cuales nos sentimos identificados/as, que la calidad artística. Es muy difícil darse cuenta de este proceso subconsciente.

Yo intento ser consciente de cómo mi cultura de origen y la cultura india y oriya interactúan en mi danza y lo que viene con ella. Creo que no es correcto adaptar los elementos culturales de otra sociedad para hacerlos más comerciales y fácilmente “vendibles” en la nuestra (ya escribí en una ocasión sobre la apropiación cultural). Las danzas y el teatro indio sí son lo suficientemente complejos como para seleccionar unos elementos u otros de acuerdo a la ocasión de una puesta en escena en concreto, se puede innovar, se puede crear uniendo elementos de distintas tradiciones, etc. Creo hay dos límites: uno es modificar desde la ignorancia, y otro es hacerlo con intereses comerciales. El arte hecho desde el respeto y la disciplina es flexible, el arte hecho pensando en la cuenta bancaria o en el ego, en la necesidad de aplausos y admiración…