Danzas sagradas

¿Son las danzas clásicas indias sagradas?

El hombre entra en conocimiento de lo sagrado porque se manifiesta, porque se muestra como algo diferente por completo de lo profano. […]Se trata siempre del mismo acto misterioso: la manifestación de algo «completamente diferente», de una realidad que no pertenece a nuestro mundo, en objetos que forman parte integrante de nuestro mundo «natural», «profano». MIRCEA ELIADE, en Lo sagrado y lo profano.

Ofrecer adoración a los dioses del escenario es tan meritorio como un sacrificio védico. Ninguna representación dramática debe hacerse sin antes rendir culto a las deidades que presiden el escenario. Siendo venerados te traerán adoración, siendo honrados te traerán honor. Natyasastra, III, 96-97

La cuestión sobre la sacralidad o no de las danzas clásicas indias es compleja y polémica, tanto en India como en el resto del mundo. ¿Son sagradas? ¿qué hace a algo sagrado?

Hay dos formas de entender lo sagrado. Para las personas religiosas es algo en lo que se manifiesta la divinidad, sea un espacio, un objeto o una práctica ritual. Para las personas no religiosas y para la antropología en general, es una comunidad de personas la que por convención decide dar a ese espacio, objeto o ritual un valor especial, sacralizándolo al distinguirlo y separarlo de lo profano, lo no sagrado.

La etiqueta “sagrada” se aplica mucho a las danzas indias en Occidente, especialmente al Odissi, lo cual despierta una gran desconfianza en India ¿las bailarinas que promocionan sus danzas y sus clases, retiros, etc. como “sagradas” entienden realmente lo que eso significa? Igualmente se escribe mucho que el Odissi es la danza de las maharis, las bailarinas de Jagannath, cuando ésta es en realidad sólo uno de sus cuatro afluentes. También se utiliza la palabra devadasi dándole un significado exótico y místico que ignora la realidad de las sirvientes en los templos (no únicamente las bailarinas).

Repetimos entonces la pregunta: ¿son las danzas clásicas indias sagradas? Pues desde el segundo punto de vista, hasta hace poco sí lo eran (con la excepcionalidad parcial del Kathak). El proceso de llevar las danzas devocionales a los teatros modernos, la llegada del vídeo, su aparición en el cine, los festivales y la publicidad ha hecho que se desarrollen como artes escénicas alejadas del entorno religioso. La profesionalización de la danza y el teatro, desde el punto de vista moderno, con sus escuelas, títulos universitarios, caché de los/as artistas, etc. ha hecho mucho por La India desde el punto de vista cultural. Al mismo tiempo, sin embargo, las danzas clásicas se arriesgan a convertirse en un producto. Hace un tiempo estuve presente en un debate acogido en el Ananya Festival en Delhi sobre la situación actual de la danza india, y las más grandes maestras se mostraron horrorizadas cuando una bailarina joven defendió que “había que adaptar la danza a los deseos del público para poder venderla”. Personalmente pienso que si es ése el objetivo, dicha bailarina debería haberse formado en una danza más popular y moderna, no estudiar una danza clásica de raíces antiguas y devocionales para querer luego transformarla. Si todo el mundo acepta que las danzas indias son un espectáculo sin valor religioso, entonces desde el punto de vista de la antropología, no serán sagradas, ya que no es un valor intrínseco, sino que se lo otorgan las comunidades.

Desde el punto de vista de las personas religiosas, sí, las danzas clásicas indias son sagradas en sí mismas, Brahma creó las artes escénicas con el objetivo de que fueran a la vez entretenimiento y un medio para educar (recomiendo una vez más leer al menos el primer capítulo del Natyasastra). Su estudio es una sadhana, una práctica espiritual que requiere disciplina, humildad y paciencia. En el panorama actual, hay intérpretes que han elegido serlo por amor sincero a este camino de perfeccionamiento. Hay muchos otros/as intérpretes que lo han elegido por la razón opuesta, por el amor a los focos, a las entrevistas y a los aplausos. La India es un país ritualista en general, no sólo en el ámbito religioso. Las danzas indias, tanto populares como clásicas, siguen una serie de patrones y utilizan ciertos símbolos. En mi estancia en India incumplí por desconocimiento muchos de esos códigos, y siempre me respondieron con ternura, ya que “lo importante es que lo hagas con sinceridad”. Creo que es bastante obvio que un ritual “funciona” y tiene sentido si crees en él. Hay gente que opina que las danzas clásicas indias perdieron su valor sagrado en el proceso de academización, cuando su relación con el templo y los festivales religiosos pasó a ser una relación con las instituciones políticas y la prensa. Son sin embargo mayoría los maestros y maestras que entienden que la devoción forma parte de la esencia de estas danzas.

El/la intérprete es un vehículo de comunicación entre el público y los dioses. Rasikas e intérpretes buscan la unión con la deidad a través de la experiencia estética. ¿Se produce realmente esa experiencia en todos los recitales? No. Ni todo el público está preparado para ello. La última coreografía en un recital de Odissi tradicional es Mokshya, la liberación, en la que el bailarín o bailarina culmina su acto de entrega. El espectador debería haber sentido una empatía extrema con todos los sentimientos que han sido puestos en escena, y finalmente haber comprendido, a través de la estética, de los textos y de la música, que Dios está en todo y en todos, que todos somos uno. Esto requiere conocimientos, requiere práctica, y requiere un alto grado de concentración. Es casi imposible que un espectador, sobre todo en Occidente, mantenga la atención y la concentración durante más de diez minutos. Hay que entrenar la concentración para que una interpretación tenga realmente este sentido sagrado.

Personalmente, creo que las disciplinas en sí mismas no son sagradas, sino de raíces sagradas, igual que no son antiguas, sino de raíces antiguas. Hay que aceptar que se ha producido una evolución larguísima desde los tiempos del Natyasastra, y que un/a intérprete puede bailar con fe o no. Podemos ofrecer nuestra práctica o regalárnosla a nosotros/as mismos/as, pero es una cuestión personal, la fe es un sentimiento que no se puede forzar. Sí creo que hay que respetar siempre la tradición, seamos creyentes o no, no tanto en matices superficiales como en su esencia. Quien sí entiende su estudio como sadhana tendrá que trabajar siempre con humildad, ofrecer la mejor danza posible, sin pereza, sin atajos, no dejarse engañar por los aplausos ni cegar por los focos. Comprender el significado espiritual de estas danzas llega tras décadas de estudio, es un camino que yo apenas he empezado a situar, no hablemos de haberlo recorrido. En esta época nuestra de cursos on line, de certificados y diplomas en cada curso de fin de semana ¿cómo explicamos que comprender las danzas clásicas indias requiere décadas de estudio? Y que esos primeros años en los que estás únicamente pendiente de si tu pie está en el sitio que le corresponde no va a llegarte la Iluminación. Llegará un día que tras años de dedicación tu pie y el resto de tu cuerpo se coloquen por sí solos, respondan a una estética armoniosa y sigan esos cánones tradicionales. Llega un día en que la música te va chivando qué movimiento debe seguir tu cuerpo, los cambios de peso resultarán naturales y poco a poco tu rostro y tus manos comienzan a expresar, confiados en la estructura que les da el resto del cuerpo. Y entonces entiendes muchas cosas, entiendes el tiempo, entiendes cómo funciona tu cuerpo, entiendes lo efímero… entiendes el proceso lleva de dibujar círculos con el dedo a componer poemas. Y entiendes lo perfectos, diminutos y temporales que somos al mismo tiempo cada uno de nosotros. Y ahí, sí, yo creo que se manifiesta la divinidad.