Poner un precio

Una vez en clase de Patrimonio nos explicaron cómo según la legislación española actual la destrucción de bienes arqueológicos suele ser considerada falta y no delito, porque el “valor incalculable” no es un valor económico.

¿Cuánto debo cobrar por mis clases?

Tradicionalmente en India los maestros recibían como pago por sus enseñanzas donativos, regalos  y/o trabajo (guru seva). Los maestros espirituales y algunos maestros de yoga, de música y de danza (e imagino que otras artes aunque no lo conozco) mantienen este sistema, algunos de ellos viven en la pobreza, los maestros famosos son millonarios (o sus fundaciones, aunque ése es otro tema). Otros muchos maestros y escuelas han entrado en el mercado moderno: las clases tienen unos horarios y tarifas. En muchos casos hay escuelas que combinan lo mejor o lo peor de ambos métodos, he conocido maestras que no cobran a las alumnas que no pueden pagar, he conocido maestros/as que cobran mucho y aún así no cumplen con lo acordado. La mayoría de estudiantes occidentales sufrimos desconcertadas cómo se cambian horarios, se cancelan clases, se modifica el contenido, etc. con total normalidad, sin que eso conlleve por supuesto una rebaja en el precio de la mensualidad. También he vivido el caso contrario, y he recibido clases por las que no he pagado.

Y después de todos los sacrificios que hemos hecho por estudiar, del tiempo lejos de casa, del sudor, las horas de espera, los madrugones y todo lo que ya de por sí conlleva India, traemos de vuelta lo que hemos aprendido con mucho mucho esfuerzo. ¿Lo vendo? Que el Odissi exista, que se hayan conservado en él tantas tradiciones hermosas, cuánto han trabajado por perfeccionarlo cientos de personas… el Odissi tiene sin duda eso que se llama valor incalculable.

¿Podría seguir el sistema antiguo y pedir un donativo voluntario de mis clases? Pues aquí ocurren dos cosas, la primera es que yo siempre he pagado una tasa fija como estudiante (casi siempre más cara de lo que debería), y la segunda es que nada más funciona así. Ni el billete de avión, ni el visado, ni la comida, ni las clases que recibo, ni el transporte, nada de eso lo puedo pagar con un donativo voluntario. Y una vez vuelvo a mi país sólo con los gastos que conlleva la clase en sí, el transporte para llegar ni la sala en la que damos las clases las voy a poder pagar con un donativo, por no hablar de los impuestos. Así que llegamos a la cuestión más básica de todas: para que las profesoras que damos clases de danza india en Europa podamos hacerlo tenemos que cobrar un sueldo justo por ello, no sólo por el esfuerzo que nos ha costado aprender, sino porque es imposible tanto aprender como enseñar sin dinero.

Muchas veces me han dicho que lo que no se paga no se valora. No creo que sea siempre así, y desde luego no debería. Una vez he comprendido que tengo que cobrar por mis clases, ¿cuánto? No pretendo que dependa del mercado, de la oferta y demanda, creo que el Odissi es muy valioso en sí mismo, aunque se olvidara, aunque nadie quisiera aprenderlo nunca más. Y es muy valioso que haya viajado desde el otro lado del mundo hasta aquí. Es muy obvio, pero cuando se paga a un profesor, sea de lo que sea, no se paga únicamente por las horas en que te está enseñando, sino también por las horas que invirtió en aprenderlo. Bien saben todos los artistas que no se cobra por el rato que dura una actuación, sino por todos los meses y años de trabajo que hacen posible esa actuación.

Una vez dicho esto, tampoco creo que se deba abusar por el hecho de que la oferta es escasa, nadie va a venir y tocarte con una varita mágica y vas a ser una bailarina excepcional de la noche a la mañana, y coleccionar talleres para enumerarlos en el curriculum al final vale bien poco (y en el caso concreto del Odissi, coleccionar coreografías sin interpretarlas como corresponde). Veo tantas fotos de talleres y festivales llenos de alumnas en las que no tienen siquiera espacio para moverse. Hay profesoras maravillosas cuyos cursos se ofrecen muy baratos porque si no la gente no iría, y otras con muchísima menos experiencia pero mejor marketing cuyos cursos son extremadamente caros.

Aún sigo dándole vueltas. ¿Hay un precio justo?