Tópicos sobre el Odissi

ANTIGÜEDAD

El Odissi es una de las ocho danzas clásicas reconocidas como tales por el gobierno indio a través de la institución Sangeet Natak Academy. Pero ser clásica no es ser antigua, es ser una danza muy compleja. El Odissi no es, en realidad, una danza antigua. Es una danza de raíces muy antiguas, ciertamente, pero la mayoría de las danzas del mundo lo son. En ocasiones se afirma que es la danza más antigua de La India ya que en el tratado del Natyasastra (datado en torno al s. II a.C.) se menciona una danza regional de la zona noreste, y hay relieves escultóricos de esta misma época en la que se aprecian posturas de danza semejantes a las actuales. ¿Significa eso que la danza clásica actual de Odisha tiene más de dos mil años de antigüedad? Nada es tan sencillo. Significa que deriva de tradiciones que sin duda tienen más de dos milenios, pero su técnica, repertorio, puesta en escena, etc. se desarrolló en el siglo XX.

MAHARIS

El Odissi deriva en parte de la tradición de danza devocional interpretada en el templo de Jagannath en Puri por las maharis. Las tradiciones de danza en los templos de La India son muy antiguas y estaban extendidas por casi todo el subcontinente, pero fueron desapareciendo progresivamente. Hay quien opina que hubo un tiempo en el que existió una danza divina, la descrita en el Natyasastra, y que el hecho de que las danzas practicadas a principios del s. XX no se correspondieran exactamente con las descripciones de este texto era prueba de la falta de estudio y disciplina de las bailarinas. Pero sabemos que la humanidad no funciona así, y que esa idea es mucho más rígida de lo que es el propio tratado, que reconoce diferencias entre regiones, ambigüedades, lagunas, etc.  A principios del s. XX apenas quedaban bailarinas en los templos de La India. Hay muchas teorías que tratan de explicarlo: las malas costumbres de las bailarinas y sus relaciones “pecaminosas” con la corte, el Imperio Mogol, los británicos… Lo que sí se sabe es que la situación idílica que describen los textos medievales en la que la institución de las maharis era respetada, llegaron a ser centenares, mantenían su virginidad, etc. había cambiado, y que las danzas que interpretaban, aunque hermosas, no eran tan complejas como lo es el Odissi actual (se podría decir que tenían más de teatro que de técnica de danza). Con una mirada más amplia, la tradición de mujeres participando en los rituales de los templos había desaparecido ya en casi toda La India. Hay dos ideas opuestas: una es la visión romántica de las maharis, la opuesta las culpabiliza. Nada es tan sencillo.

GURUS

Tampoco es cierta la afirmación muy difundida de que el Odissi se “olvidó” debido al descuido de las bailarinas del templo y los maestros lo “recuperaron” o “reconstruyeron”. El Odissi deriva de la unión de varias tradiciones antiguas: la danza devocional de las maharis, la danza tanto devocional como espectacular de los gotipuas, las danzas folclóricas (e incluso formas de artes marciales escenificadas) y el teatro. Por tanto, la danza que recibió el nombre de Odissi y cuyos linajes se desarrollaron en el s. XX, no existía. El problema de las maharis y devadasis es muy complejo y enraizado en el movimiento anti-nautch que promovieron principalmente las clases altas de Madras (Chennai) antes de la Independencia de La India. Es cierto que la institución de las maharis estaba en declive, pero debemos cuestionar la simpleza de la historia que cuenta que habían dejado de cuidar su tradición y fue necesaria la llegada de los grandes maestros para rescatar la danza. La labor de los maestros fue sin duda encomiable y les debemos una tradición escénica maravillosa, pero es que el contexto histórico y cultural es completamente diferente, por no mencionar el hecho de que las maharis, al fin y al cabo, eran mujeres integradas en una tradición que no les daba la libertad tanto social como artística que sí tuvieron los maestros,  y no es justo maltratar la ya difamada reputación de las maharis para apreciar el trabajo de los gurus masculinos.

LOS BRITÁNICOS

Recuerdo haber leído un libro hace años que ahora mismo no podría citar que culpaba a los británicos de la prohibición del Odissi. Esto es una tontería. En primer lugar, la danza Odissi se empezó a llevar a los escenarios teatrales en los años 40 y 50, la época de las reuniones de la Jayantika, cuando tuvo lugar el proceso de puesta en común de conocimientos de todas las tradiciones escénicas de Orissa. Antes de esa época todas esas tradiciones convivían y obviamente tienen muchos puntos en común, pero no existía lo que se empezaría a llamar Odissi. En segundo lugar, los británicos hicieron mucho daño a La India, sobre todo desde el punto de vista de la explotación económica, pero idealizar una India perfecta anterior a su llegada y acusarles de todos los males actuales del país es demasiado cómodo y victimista. Los británicos no promovieron la cultura en La India, pero eso no es lo mismo que perseguirla. Es cierto que muchos europeos criticaron y despreciaron el arte y la cultura del país, pero también es cierto que muchos otros la estudiaron, recuperaron, pusieron en valor y trataron de hacer que la población local la estudiara y valorara también. De la época de la ocupación británica la prohibición que más revuelo causó en India al considerarla un ataque contra su cultura fue, de hecho, la prohibición de la sati, la quema de viudas. La ocupación británica tuvo siempre una finalidad económica, y casi todas las leyes implantadas colaboraban con ese fin. Los británicos financiaban el templo de Jagannath en Puri porque de no haberlo hecho el riesgo de revueltas habría sido enorme. Y aún así, las maharis cobraban como único sueldo dos tortas de arroz al día. Cuando en Madras el movimiento anti-nautch promovió que los tribunales (británicos) prohibieran la danza en los templos, se hizo ante la solicitud de asociaciones de mujeres indias de clase alta, porque al fin y al cabo, a los británicos les importaba bien poco lo que sucediera en los templos mientras la sociedad se mantuviera tranquila y dependiente. Y esto mismo es extensible al Imperio Mogol, al que se culpa de haber destruido la cultura de la India clásica. Los mogoles no promovieron el arte devocional hindú, y en su lugar promovieron su propia tradición artística, pero ésta también es india, también es hermosa, y también aportó una mayor riqueza cultural. Si bien hubo ciertos (pocos) monarcas que ordenaron destruir algunos templos hindúes, por lo general la política de los gobernantes fue la de la convivencia cultural, ya que como todos los imperios, el objetivo era económico.

CLASICISMO

Como ya hemos dicho, una danza clásica es compleja. Hay que entender que la estructura teórica que tiene el Odissi es muy reciente. Es decir, se utilizaban/utilizan gestos de las manos en la danza y el teatro de Odisha, pero sus muchos de ellos no se nombraban o sus nombres no coincidían con los que estudiamos actualmente tomados del Abhinaya Darpanam (esto se comprueba fácilmente comparándolo con el Abhinaya Chandrika, tratado que sí fue compuesto en Odisha). Sucede lo mismo con las posturas de los pies, cabeza, charis, bhramaris, etc. Se bailaba, y cuando se comenzaron a estudiar los tratados antiguos se utilizó su estructura para crear una metodología de enseñanza ordenada, pero hay que ser consciente de que se hizo relacionando la práctica, los pasos existentes, y la teoría, las descripciones de los tratados, se encajaron piezas que ya existían para componer el puzle del aprendizaje actual del Odissi. Teniendo entonces en cuenta que había un tronco de posturas, pasos, secuencias y gestos en común, se desarrolló esta estructura de términos, ejercicios, secuencias y repertorio que permitió que esta danza fuera reconocida como clásica. Esto significa que el Odissi tiene una esencia, una serie de rasgos que lo definen. Sin embargo, no significa que todos los intérpretes de Odissi bailen igual por ser una danza clásica. Un tribhanga es un tribhanga, postura quebrada y asimétrica en la que el cuerpo se equilibra distanciando cadera y caja torácica, pero entre escuelas varía ligeramente la posición de los pies, el grado de flexión, etc., por poner un ejemplo básico. Y esto es maravilloso, aunque haya gente que se quede atrancada criticando los estilos que son diferentes. Es maravilloso porque todos podemos entendernos ya que hablamos el mismo lenguaje, pero aportamos matices que enriquecen la expresión.