Sobre gurus y maestros/as

gurú

Del sánscr. gurú, var. de gurús; propiamente ‘pesado, grave’.

1. m. En el hinduismo, maestro espiritual o jefe religioso.

2. m. y f. Persona a quien se considera maestro o guía espiritual, o a quien se le reconoce autoridad intelectual.

Real Academia Española


Ando estos días con las Upanishad en la mochila, rascando ratos para la lectura, y como es una edición en castellano la palabra “maestro” se pasea a menudo por esos ratillos.

Desgraciadamente ninguna lengua es tan compleja como el sánscrito, con lo cual nos perdemos los matices. No existe en inglés ni en castellano ninguna palabra equivalente a guru, porque no tenemos tal figura en la historia de nuestra cultura. Tenemos que aceptar el uso de “maestro” como traducción más cercana, pero sin olvidar nunca que nos hemos dejado buena parte de su significado por el camino (de igual forma que ocurre a menudo traduciendo del castellano al inglés).

Un guru no es un profesor, no es un maestro, un guru es un maestro de maestros, alguien que ha invertido toda su vida en desarrollarse espiritualmente antes de poder guiar a otros. Durante siglos y siglos este título se reservó a grandes líderes espirituales (aunque según los textos no necesariamente hombres y de casta brahman, en la práctica fue mayoritariamente así). Durante el s. XX muchos fueron los pensadores que criticaron la falsedad de la mayor parte de los considerados gurus, si habían sido bien pocos los auténticos gurus en la historia de La India, cientos de supuestos líderes espirituales se auto-reivindicaban desde finales del s. XIX.

Lo que ha ocurrido en el último siglo, especialmente en el ámbito de las artes escénicas, es la extensión del uso del término más allá de los límites de la casta y de la práctica espiritual, y se ha difundido como sinónimo de profesor, o profesor con una cierta veteranía. Da la impresión de que sólo hay dos categorías: el profesor, junior, y el guru, senior. En realidad el gobierno de La India tiene un sistema de reconocimiento al mérito civil que garantiza un sustento mínimo y un título legal a los profesionales de demostrada valía (Padma Sri, Padma Bhushan, etc.), siendo una jerarquía compleja que requiere pruebas de la aportación de esa persona a la cultura o la sociedad del país, y no requiere la nacionalidad india.

¿Y qué pasa con los grados intermedios? ¿cuando un profesor es un buen profesional pero no es guru? Hay que demostrarse y exigirse el respeto justo, no es ni positivo ni necesario saltarse pasos en el camino. En la espiritualidad de todas las religiones indias es vital la humildad en nuestra práctica y en nuestra vida: quien (aún) no es guru no DEBE aceptar que se le haga pranam (saludo solemne basado en tocar los pies para pedir bendiciones, excesivamente extendido en Odisha, no así en otras regiones de India). Quien no aprende de un guru no DEBE poner escena unos ritos incorrectos ni adular a su profesor, porque en realidad no se hace desde la humildad, sino desde la soberbia: aprender de un auténtico y prestigioso guru aumenta MI prestigio. Namaste, amigo; namaskar, profesor; pranam, maestro.

Es bueno respetar y apreciar a quien nos enseña, y de hecho cuando el amor es el intermediario en la relación entre quien aprende y quien enseña el aprendizaje es más rápido, más limpio y más hermoso. Pero ese amor y respeto tienen que ser sinceros, y dirigirse hacia el presente, hacia la persona que ahora tenemos delante. En India he tenido una maestra de la que he sido śiṣya, con un sentido de pertenencia y unas implicaciones que jamás habría esperado, y de la que he aprendido mucho de danza y muchísimo sobre la vida. También he tenido profesores y profesoras maravillosos, en los que confío por su experiencia e ilusión, ojalá lleguen a ser grandes maestros/as. No necesito creer o fingir que lo son para respetarlos a día de hoy.

No creo que sea bueno anunciar todas las clases como impartidas por un gran maestro o una gran maestra, porque al final acaba siendo como el cuento del pastorcito mentiroso, que el día que encontremos a quien realmente podría guiarnos e inspirarnos por su amplísima experiencia no lo valoraremos por haber vivido entre tanta publicidad, tantas fotos, tanto bombo. 

Nunca conocí a Guruji, Kelucharan Mohapatra, pero sus pallavis son lo más bonito que he visto. Fue sin duda un hombre creativo y trabajador incansable, me fascina la delicadeza con la que se movía y la forma física que se aprecia en sus fotos incluso siendo anciano. Sí conocí a Guru Hare Krishna Behera, que también dedicó toda su vida a trabajar por el Odissi, y una de las últimas clases que impartió a enseñar a mi hermano los asamyukta hasta mudra. Los gurus inspiran a trabajar duro, y cuando sólo con inspiración no nos enteramos gritan “BOSO!!!”

gururbrahmaa gururviShNuH gururdevo maheshvaraH
gurureva para.nbrahma tasmai shriigurave namaH